
García acaba con dos birdies para acompañar a Gonzalo Fernández-Castaño el fin de semana en el Honda Classic
Tee del hoyo 14. Sergio García viene con la soga al cuello. Acaba de hacer birdie, pero no está cómodo, no terminan de salir las cosas como quiere. Mira a un lado y a otro y encuentra una cara amiga.
Más que amiga. Sonríe y niega con la cabeza. Nada, Katharina, que no hay manera. Hoy no. No hay crispación, ni rayos y truenos. Sólo la aceptación serena de un día torcido. No obstante, de bandera blanca ni hablar. Vamos allá… agarra la madera y dibuja el tiro que piden el hoyo y las circunstancias. El tiro tiene calidad, por supuesto, pero también lleva adrenalina. Ha llegado el momento de soltarlo todo. No va más. No hay margen. Necesita dos birdies para pasar el corte.
La salida de Sergio es perfecta, deja muy atrás a Luke Donald y enseña matrícula a un desesperado Henrik Stenson, algo que no es fácil, ni cuando el sueco anda desesperado. Su tiro a green es muy bueno. Un palmo más a la derecha y habría caído mansamente hacia la bandera. Habría sido un birdie hecho. Tira un buen putt, pero no entra.
Empieza la Trampa del Oso. No es un buen sitio para buscar los birdies, no. Pero a Sergio no le queda otra. Pega el mejor tiro de los tres en el 15, a green, a unos ocho metros de la bandera. Un buen putt, pero no cae el birdie. Los hoyos empiezan a ser como hojas de almanaque en vacaciones. Se acaban las opciones.
Otra salida enorme en el 16, larguísima, y otro tiro buen tiro a green. El putt de birdie es muy bueno y así lo canta la grada abarrotada. Empieza con murmullos, suben los decibelios, algún chillido que otro y culmina con el clásico “aaaghghhhh”. Se ha quedado asomada al hoyo.
Se acabaron las cuentas. Entre el green del hoyo 16 y el tee del 17 guardamos la calculadora. Ya no hace falta. Quedan dos hoyos y hacen falta dos birdies. Recordemos: Sergio marcha +2 y el corte está al PAR. Tiene 200 yardas, algo de viento a favor y cuesta abajo. No es el mejor hoyo del mundo para jugarse el tipo. Hay agua por todo el frente, búnkers detrás y una plataforma pequeña donde está la bandera. Sin embargo, García ejecuta un tiro sublime que pega de lleno en el mástil de la bandera y se queda muy cerca. Espectacular.
La grada vibra con el golpe y enloquece cuando ve al español salir a la carrera camino del green. Una de las carpas de hospitalidad de este mítico hoyo del PGA National se pone en pie y grita a pleno pulmón: “ooooooé, oé, oé, oé… ooooooé, oooooé”. Los muchachos del fútbol han puesto mucho de su parte para internacionalizar el cántico. Podemos confirmar que ha llegado incluso a Palm Beach Gardens, al norte de Miami.
La carrera de Sergio no es porque tenga ganas de hacer el birdie y salir corriendo al 18, no. Corre porque Luke Donald ha pegado un tiro muy ajustado y no se sabe con seguridad si está en el rough o en el agua. Sergio se adelanta para confirmarlo, por si el inglés tiene pegar una segunda bola. Se tira su tiempo, revisa cada brizna de rough, el putt de birdie puede esperar… Finalmente, confirma que está en el agua.
Sergio hace el birdie. Uno menos. Un hoyo más. Un birdie más. Se llega al 18, un hoyo claro de birdie, aunque más difícil si no se caza la calle. Sergio va con todo. No ha perdido adrenalina desde ese cruce de miradas en el 14. La revienta, pero acaba en el búnker de la izquierda. Desde ahí no puede tirar a green, se pone cuesta arriba, habrá que jugársela con el tercer tiro. El de Borriol se abre el ángulo y se deja 84 yardas. Coge el lob wedge y pega un tiro soberbio, a un palmo, casi la mete. Necesitaba dos birdies en los dos últimos hoyos y casi hace dos eagles. Impresionante.
Sergio no termina de estar cómodo. No encuentra las sensaciones positivas que sí tuvo, por ejemplo, el pasado lunes cuando jugó una vuelta de prácticas en el nuevo Doral, que por cierto le causó muy buena impresión. Aún así, su talento, sus recursos y su buen momento anímico le bastan y le sobran para mover montañas.
Sergio García y Gonzalo Fernández-Castaño, los dos españoles de este Honda Classic pasaron. Sufrieron y lucharon. Lo buscaron. Lo merecieron. Y ahí lo tienen. ¿Y el fin de semana? ¿Quién sabe? El torneo, desde luego, está muy igualado. Cualquier resultado bajo par es una catapulta en la clasificación. Resultados.


