Sergio García ha comenzado el CIMB Classic con una vuelta de 69 golpes y se ha colocado en los alrededores del top ten, a un golpe de la quinta plaza. Así es el jugador de Borriol, algo menos de un mes sin competir y vuelta a la carga, como si nada hubiera pasado entre medias.
Sergio es un valor seguro, ahí está siempre, llueva, truene o relampaguee, da igual, el de Borriol nunca falla cuando llega la cita. De las últimas 28 tarjetas que ha presentado, diecisiete son por debajo de setenta golpes, lo que supone, ojo, un sesenta por ciento. En román paladino: una barbaridad.
Sergio volvió a la actividad desatado. En los primeros nueve hoyos (empezó por el diez) firmó cuatro bajo par. Arranque sublime. Cuatro birdies como cuatro soles y tanteando el liderato. En los segundos nueve el motor se caló. Ocho pares y un bogey para un vuelta final de 69. Es cierto que puede dejar un pequeño sinsabor, pero la realidad es que vuelve a estar ahí, metido en la pelea.
Sergio está a cuatro golpes del liderato, Rikaard Karlberg, jugador sueco habitual del Asian Tour que cada año lucha por meterse en alguno de los dos grandes circuitos y siempre se queda con la miel en los labios. Es bueno y siempre encuentra la manera de destacar, aunque hasta ahora le ha fallado la espada.
Karlberg tiene un golpe de ventaja sobre Bill Hurley III, Brian Stuard y Angelo Que. Ryan Moore, defensor del título, ha empezado bien, en la quinta posición, a tres impactos del líder.


