
Sergio García sorprendió a todos el jueves y el viernes en los greenes.
Algo había cambiado desde la Ryder Cup. Su grip de putt ya no era el habitual en pinza, ése que tanta seguridad le proporcionaba, sobre todo en los putts cortos, y que venía utilizando en los dos últimos años.
Sergio volvió al grip normal, un sistema que solía utilizar en las vueltas de prácticas porque le ayudaba a coger mejor las sensaciones en los greenes, pero que nunca ponía en práctica en competición. El grip titular era el de pinza, pero en Malasia volvió al banquillo… durante 38 hoyos.
El propio Sergio explicó después de la tercera vuelta que tras los dos primeros hoyos notó que la vibración no era igual de buena que en las dos primeras jornadas y optó por regresar al grip de pinza. Sí, tal cual, cambiando el sistema en mitad de un día del movimiento del PGA Tour.
Esta es una de las razones por las que Sergio ha sido, es y será siempre un jugador de feelings, sensaciones e instinto. Es capaz de patear de dos maneras diferentes hasta en la misma vuelta. En el caso de García puede tratarse de una simple anécdota, pero la realidad es que por estas cosas es un jugador diferente. “Tiré un par de putts al principio de la vuelta y las sensaciones ya no eran igual de buenas, así que me dije, paso atrás, volvemos a lo anterior y me fue bastante bien. Estoy contento por haber tomado esa decisión”, señaló.
Sergio ha vuelto a patear con el grip de pinza en la última ronda y los resultados han sido excelentes. Su rendimiento en los greenes en los últimos nueve hoyos ha sido sensacional, sobre todo en los putts comprometidos de par.
Aquí os dejamos los vídeos que demuestran el cambio de Sergio en mitad del torneo…


