
Sergio García cierra otra gran semana en Florida. Acabó séptimo el Tampa Bay Championship tras entregar una tarjeta de 69 golpes el domingo, a cinco impactos del ganador, el primerizo Kevin Streelman.
Es el segundo top ten consecutivo del jugador de Borriol, que ha convertido en costumbre algo tan rematadamente complicado como merodear el triunfo los domingos. De los seis torneos que ha disputado en 2013, la mitad han sido top ten (Qatar, Cadillac y Tampa) y su peor resultado ha sido 17º en el Accenture y en Dubai.
La magnífica trayectoria de Sergio no viene sólo de este año. Hay que remontarse a su victoria en el Wyndham hace siete meses. Desde entonces, el de Castellón ha disputado trece torneos y ha sumado ocho top ten. Su peor resultado fue un 24º en el BMW Championship de los playoffs de la FedEX Cup. Puro granito.
Y lo cierto es que Sergio estuvo más cerca de la victoria este domingo en Copperhead de lo que parece dictar la clasificación. Salió dispuesto a ganar y rubricó una gran vuelta de golf, sólida, sin grandes fallos, pateando para birdie una y otra vez.
La victoria se dirime en muchas ocasiones en pequeños detalles. Los pequeños detalles de Sergio esta semana son el doble bogey del sábado pateando para par desde un metro en el hoyo 13 y el parcial del hoyo 6 al 9 de la vuelta de ayer. Tuvo cuatro ocasiones consecutivas más que razonables de birdie y no consiguió ninguna. La secuencia fue así: putt de seis metros, chip que se queda colgando, putt de cinco metros y putt de tres metros y medio. Antes, en el hoyo 4, primer par tres, se le escapó una opción de birdie de dos metros. Ya ven, detalles. No hablamos de ninguna locura, pese a que para haber forzado el playoff con Streelman, Sergio tendría que haber hecho ayer 64 golpes, palabras mayores en el difícil campo del Innisbrook Resort.
Precisamente, hablando de rondas magistrales, hay que destacar el 63 que firmó Boo Weekley y que metió el miedo en el cuerpo a todos. Apareció de la nada (partió el domingo del puesto 31º) para darse una más que seria opción de victoria. De hecho, acabaría segundo. Y no ganó porque Streelman, pese a que debuta como ganador en el PGA Tour mostró unos nervios de acero. No falló ningún golpe en los últimos once hoyos y encadenó 37 sin hacer un solo bogey. Justo ganador.


