
Sergio García se ha dejado una oportunidad en el Northern Trust Open de Riviera, en California.
El jugador español firmó ayer una muy buena ronda de 69 golpes y se ha metido de nuevo en el top ten del torneo, a seis golpes del líder, Bill Haas.
Sergio puede y debe soñar con la machada en la última ronda. Y no sólo porque las cuentas salgan, son seis golpes con el líder y sólo tres con la segunda posición, sino por el juego. El de Borriol se ha dejado una oportunidad que bien podrían haber sido muchas más si hubiera aprovechado alguna de las múltiples opciones de birdie que se escaparon por el camino. Sólo trece jugadores firmaron ayer una tarjeta mejor que la del español, pero ninguno jugó más sólido en unas condiciones casi extremas.
Aprieta el sol en Los Ángeles y hace viento. Las calles y los greenes están firmes como rocas. Hay que tener una precisión espectacular para estar en el fairway y dejarse razonables oportunidades de birdie. Y eso es precisamente lo que hizo Sergio. En los diez primeros hoyos se fabricó hasta cinco tentativas de birdie de menos de cuatro metros. Pero no convirtió ninguna y saldó con el par un parcial que bien podría haber sido de dos o tres bajo par.
Todo pareció cambiar en el hoyo 11, el único bonus de todo el día. Embocó para eagle desde diez metros. El punto de inflexión que desea todo jugador en una vuelta. En el hoyo 12 no la metió desde la calle de milagro. La bola se quedó colgando. Birdie hecho. Para más señas, el hoyo 12 fue ayer el más difícil del día. Las cosas de Sergio. La máquina parecía que despegaba. En el 13 tuvo otra oportunidad de birdie de unos seis metros y en el 14 llegó el frenazo. Un doloroso bogey tras fallar un putt de poco más de un metro. Fueron muchos los que fallaron ayer putts cortos en unos greenes de cristal, pero hacerlo cuando estás en pleno esprint duele un poco más.
Aún se le escaparía otra clara opción de birdie de dos metros en el 17, aunque también conviene resaltar las buenas recuperaciones para par que hizo en el 15 y en el 18, embocando desde tres metros.
Nadie se habría escandalizado si Sergio hubiera firmado ayer un 65 en Riviera. Lo puede hacer y es a lo que debe aspirar hoy. El español disfruta cuando las condiciones se complican, especialmente en greenes duros y poco receptivos. Su calidad de bola lo agradece.
Eso sí, la ronda final no será un camino de rosas. Hay mucho y bueno por delante suya. El líder, Bill Haas, es, ni más ni menos, el defensor del título. Busca convertirse en el octavo jugador que repite victoria dos años consecutivos en este longevo torneo angelino. En segunda posición hay dos ganadores de majors: Webb Simpson y Charl Schwartzel (-9), que acompañan a John Merrick. Y con -8 está Luke Donald, el jugador de mejor ránking mundial del torneo.
Los partidos saldrán de tres en tres en la última ronda. Sergio irá acompañado por Adam Scott y Ryan Moore en la cuarta salida por la cola.


