
Firma 68 golpes en la primera jornada del BMW y se coloca en cuarta posición
Era una de las grandes novedades de los playoffs de la FedEX Cup y no defraudó. El recorrido Cherry Hills de Englewood, escenario del tercer playoff de la FedEX Cup, recordó durante la primera ronda del BMW Championship a un grande. Sus greenes, poco tienen que envidiar a los de Augusta, rápidos y endiabladamente firmes. Sergio respondió al desafío con sobresaliente.
El jugador de Borriol firmó una tarjeta de 68 golpes, con tres birdies y un solitario bogey y se ha colocado en la cuarta posición, a un golpe de los líderes, McIlroy, Woodland y Spieth. No era fácil arrancarle un resultado bajo par al campo de Colorado, sede durante sus casi cien años de historia de siete majors. Y no era fácil porque había que mostrarse extraordinariamente fino en todas las parcelas del juego.
Cherry Hills es un campo que se encuentra muy alto, por lo que ajustar la elección del palo a la distancia, en un recorrido, además, que prácticamente no había jugado antes ninguno de los 69 jugadores del torneo, era una misión muy complicada. Cualquier pequeño error podía acabar en desastre y obligaba a una recuperación peliaguda. Después, los greenes se encargan del resto. Duros como mármol y muy rápidos. Los tres putts estuvieron a la orden del día. Y si no, que le pregunten a Rory McIlroy, que se encontró con uno justo cuando lideraba con un resultado de -5.
Sergio se ha mostrado muy certero en todas las parcelas. Su juego largo, un valor seguro, le permitió dejarse unas buenas opciones de birdie, aunque curiosamente al final cayeron las menos esperadas. Se dejó por el camino hasta cuatro opciones muy buenas de menos de tres metros al inicio de ambas vueltas (10, 11, 1 y 3), pero a cambio embocó dos desde unos diez metros (12 y 7) y uno más desde casi cinco metros en el 5.
También se mostró muy fino en las recuperaciones alrededor de green, con notables sacadas de búnker y muy buenos chips que le evitaron más de un dolor de cabeza. Sólo falló el del 8, su único bogey, aunque terminó con otro magistral en el 9 para quitarse el mal sabor de boca.
En definitiva, una magnífica puesta en escena en un escenario de categoría. “Ha sido muy parecido a un campo de major. No era fácil ajustar la distancia con la altitud y los greenes están muy rápidos y duros”, señaló Sergio. McIlroy coincidió en el diagnóstico y Woodland aseguró que “son los greenes más duros que he jugado nunca”.
Veremos, no obstante, el panorama que nos encontramos este viernes, ya que al final de la primera jornada llovió, hasta ocho jugadores no pudieron acabar su ronda, así que podríamos tener un Cherry Hills algo más blando y benévolo.


