– Apenas tres jugadores han jugado este viernes por encima del par en East Lake, el mítico campo de Atlanta, y en la segunda jornada del TOUR Championship (han sido Hovland, Spaun y Harman). Todo apuntaba a que uno más podía (y hasta debía) haberse unido a ese reducido grupo de desangelados jugadores y no era otro que el Número Uno del mundo, Scottie Scheffler (-8).
– Será muy complicado ver de nuevo al texano fallar tantísimo desde el centro de la calle. Su gesto crispado en el último tercio de la vuelta lo decía todo. Y tampoco es que estuviera siendo un gran día desde el tee para él, ni en los greenes. Esta vez no podía escaparse. Su gesto era crispado y, mucha atención, hasta pareció vérsele con los hombros caídos. Y sin embargo…
– Y sin embargo iba a terminar firmando una tarjeta de 69 golpes, una menos en el día. En el hoyo 17, par 4, tirando de tres a green tras fallar la salida, se dejaba dado el par tras pegar un wedge maravilloso. Y en el 18, par 5, tirando también de tres a green tras errar de nuevo desde el tee, otra espléndida acción con un wedge le procuraba el birdie dado y no andaba tan lejos, incluso, de haber embocado para eagle…
Es un súper clase, un killer por definición, incluso a las malas, casi desesperado, con los hombros caídos y los sesos hirviendo. Estaba diciendo casi adiós al triunfo y todavía se dejaba una opción de remontada el fin de semana con dos fulgurantes y desgarradores latigazos de genio. Lo que ha ocurrido hoy con Scheffler en la casa de Bobby Jones es un verdadero misterio, después de verlo manejándose con poderío en la primera ronda, pero volveremos a verlo por la zona alta de la tabla, no nos cabe la menor duda. También Scottie está más que autorizado a sufrir días pestosos en un campo de golf, lo que ocurre es que él es capaz de gestionarlos con un registro por debajo del par. Es un mito andante. Sea como sea, va a necesitar un gran fin de semana para ganar la FedEx Cup por segunda vez consecutiva, partiendo mañana a cinco golpes de los líderes, Tommy Fleetwood (-13) y Russell Henley (-13). El reto se alza apasionante porque de este Número Uno siempre cabe esperar lo mejor.
– A Tommy y Russell, en efecto, les han ido mucho mejor las cosas. Son los dos colíderes del torneo, la gran final del PGA Tour, después de firmar tarjetas de 63 y 66 golpes, respectivamente. El inglés no pierde tiempo, según se ve, en auto compadecerse, después de haber andado muy cerca de conseguir su primera victoria en el circuito estadounidense hasta en dos ocasiones en las últimas semanas (Travelers y FedEx St. Jude). La de esta semana podría ser la tercera en poco tiempo. El inglés, en lugar de andar vagando por las esquinas oscuras que brinda el victimismo, parece más bien dispuesto a aprovechar este gran momento de juego. Henley, normalmente un prodigio de fiabilidad, será un gran rival durante el fin de semana.
– Cameron Young (-11) ha entregado el mejor resultado del día (vuelta de 62) con una exhibición de hierros y wedges, perfectamente complementada o rematada en los greenes: de los nueve birdies que ha hecho, en siete de ellos pateó desde distancias inferiores a los dos metros. Inferiores, o muy inferiores, si sirve de algo el matiz. De paso, se postula también como candidato a la victoria final y a meterse en el equipo de la Ryder por primera vez. Puede estar satisfecho el capitán de las barras y estrellas, Keegan Bradley, con el esfuerzo que está realizando el neoyorquino para jugar en Bethpage. Como también del final apoteósico de Patrick Cantlay (-10), que venía más bien frenado y cerraba la ronda con birdies en los hoyos 16 y 17 y un eagle en el 18. El californiano, algo mustio en 2025, o desde luego no demasiado brillante, va a pelear este fin de semana por la FedEx Cup, quién lo iba a decir.



