Jordan Spieth volvió a dejar sensaciones contradictorias en la segunda ronda del THE PLAYERS Championship. El texano firmó otra vuelta competitiva (68 golpes para un resultado acumulado de tres bajo par) en el exigente recorrido del TPC Sawgrass, pero terminó con un doble bogey que le dejó un evidente regusto amargo. Una vez más, su tarjeta no reflejó del todo el nivel de juego que, según él mismo, está mostrando.
«Es una pena. Los dos días he terminado con doble bogey y creo que he jugado mejor que eso», resumía Spieth tras completar la jornada. El estadounidense insistió en que su golf está en buena línea, incluso mejor de lo que muestran los números: «He estado jugando realmente bien. Estoy intentando dejar que el campo venga hacia mí, sin forzar nada».
Durante buena parte de la vuelta, Spieth se movió con soltura en uno de los campos más exigentes del calendario. Hubo tramos especialmente sólidos, con golpes de gran nivel y sensación de control. De hecho, llegó a sentir que el campo «se hacía grande», una expresión habitual entre los golfistas cuando el juego fluye y el hoyo parece más fácil.
Ese momento llegó tras el hoyo 6. «Fue casi un bonus. El hoyo empezó a parecer grande, pero sabía que el 7 y el 8 iban a ser difíciles», explicó. Su estrategia entonces fue simple: «Jugar golf normal: calles, greenes y luego atacar los pares cinco». Sin embargo, los errores puntuales volvieron a penalizarle. Spieth reconoció que apenas cometió un par de malos swings durante la ronda, pero en un campo como Sawgrass eso suele tener consecuencias. «Hoy hice un par de swings malos. Con uno tuve suerte y con los otros no», comentó.
El golpe de Spieth que cambió el final
Uno de esos momentos llegó con un mal drive que terminó golpeando un árbol tras intentar dibujar un hook desde el tee del hoyo 2. «La toqué un poco con la punta y dio en el árbol», explicó. Después tuvo que limitar daños jugando hierro 7 y hierro 8 para intentar salvar el hoyo en tres golpes hacia green.
También vivió el caso contrario, cuando un rebote en los árboles en el 18 le devolvió la bola al juego. «Fue un rebote fenomenal», reconocía entre risas. «Rickie me preguntó si había llamado al banco… y no. No solo volvió al juego, además avanzó». Ese golpe de fortuna le permitió mantener el ritmo en ese tramo de la vuelta, donde aseguró haber pegado «muchos golpes realmente buenos».
Spieth insistió en que sus estadísticas no reflejan lo sólido que está jugando. «Estoy haciendo todo bien. Los números no muestran lo sólido que está siendo mi juego», explicó. Según el campeón del Masters de 2015, muchos golpes de approach han sido mejores de lo que finalmente reflejaba su posición en el green.
Aun así, lamenta esos dos momentos que han condicionado sus vueltas en el torneo: «Ayer toqué el drive en el 18 y hoy hice un 7 en uno de los hoyos más fáciles del campo. Son dos swings que simplemente tenía que haber fallado por el otro lado».
Ya recuperado de su lesión de muñeca
Entre las noticias positivas para Spieth está su estado físico. Después de los problemas de muñeca que condicionaron parte de su temporada anterior, ahora se siente liberado. «Es fantástico. No pienso mucho en la muñeca», explicó. «Ha sido muy bueno poder trabajar en la pretemporada sin tener que preocuparme por la rehabilitación». El estadounidense percibe una tendencia clara en su juego: «Las cosas están mejorando cada semana».
Spieth también reconoció que el campo de Sawgrass no ha sido históricamente amable con él. «Este lugar me ha ganado muchas veces», admitió. En esta ocasión, cree que la falta de paciencia le ha costado alrededor de cuatro golpes. Pero el plan para el fin de semana está claro. Con greenes más blandos y sin preocuparse por el corte, su mentalidad cambia completamente. «Cuando hice el green del 17 pensé: ahora es modo ataque. No estamos pensando en pasar el corte, estamos persiguiendo a los líderes», explicó.
Y dejó una frase que resume perfectamente la mentalidad de cualquier golfista tras una ronda llena de luces y sombras. Cuando le preguntaron si más tarde pensaría en lo positivo y olvidaría el final, respondió con ironía: «¿Nunca has jugado al golf? Sabes perfectamente cómo funciona esto…».


