Inicio Grandes Circuitos PGA Tour La historia más atípica del THE PLAYERS: la ruta Yellamaraju
Nacido en India, criado en Canadá y formado en buena medida a base de vídeos, sensaciones y ensayo-error

La historia más atípica del THE PLAYERS: la ruta Yellamaraju

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Sudarshan Yellamaraju.
Sudarshan Yellamaraju

No ganó THE PLAYERS. No levantó el trofeo, ni salió de Sawgrass de noche tras firmar mil autógrafos y hacerse 650 fotos. Pero Sudarshan Yellamaraju fue una de las historias de la semana. Seguramente la más inesperada. Hasta hace unos días era un nombre prácticamente desconocido para el gran público y este domingo se marchó con un top 5 en su debut en el torneo, dejando algo más importante que el propio resultado: el derecho a que le tomemos la matrícula.

Tiene 24 años, nació en Visakhapatnam, en la India, y se crió en Canadá, primero en Winnipeg y después en Mississauga. Su historia no se parece demasiado a la del golfista moldeado desde pequeño en grandes academias, con un equipo técnico enorme alrededor y una hoja de ruta perfectamente definida. En su caso, el camino fue bastante más rudimentario. Aprendió mucho por su cuenta, viendo vídeos, fijándose en jugadores como Tiger Woods, Rory McIlroy o Adam Scott, grabándose, probando y equivocándose. De hecho, una de las cosas que más ha llamado la atención esta semana es que sigue siendo, en buena medida, un jugador hecho a sí mismo.

Él mismo lo explicó después de acabar el torneo. “Así es como quise aprender a jugar. Practico muchísimo. No es fácil tener a un entrenador contigo durante tantas horas al día, todos los días”. Su padre ha sido una figura importante en ese proceso, aunque no venga del golf. “Mi padre me mira de vez en cuando. No viaja mucho a los torneos, así que, sinceramente, muchas veces soy yo solo. A veces le pregunto algo a mi caddie y poco más”.

Ese detalle ayuda a entender bastante bien quién es Yellamaraju. No es un jugador de discurso prefabricado. Habla como juega: de frente, sin demasiado adorno. Cuando le preguntaron por qué nunca ha tenido entrenador de swing, no buscó una teoría extraordinaria. Vino a decir que ha construido su golf a partir de sensaciones propias porque al final, cuando sales al campo, juegas con lo que tú sientes, no con lo que te dicen. De mecánico tiene muy poco.

Su llegada al PGA Tour tampoco fue directa. Ganó siendo muy joven el Ontario Men’s Amateur, no pasó por la universidad, se hizo profesional pronto y fue subiendo peldaños desde circuitos menores hasta el Korn Ferry Tour. En 2025 consiguió la tarjeta del PGA Tour después de terminar entre los 20 mejores del ranking del Korn Ferry. No era un ascenso que llamara la atención. Más bien al contrario. Llegó al gran circuito con perfil bajo, sin demasiado ruido y todavía fuera del radar.

Por eso lo de Sawgrass tiene valor. Porque no fue una semana cómoda ni un torneo cualquiera. Tuvo que pelear para pasar el corte y a partir de ahí se soltó. “Fue una semana larga. Estoy muy contento de cómo fue todo. Obviamente tuve que pelear para pasar el corte y luego en el fin de semana sólo quería jugar el mejor golf que pudiera. Creo que incluso superé lo que pensaba que podía hacer”. Top 5, recordemos.

Su reflexión encaja bastante bien con lo que transmitió en el campo. No pareció desbordado por el escenario. Más bien al revés. Se fue encontrando mejor a medida que avanzaba el torneo. Básicamente se lo fue creyendo. Y cuando se vio ahí, respondió. Hizo birdies, aguantó la exigencia del campo y se metió en el top 10 de uno de los torneos más duros del calendario.

Hay otra idea que repite varias veces y que seguramente define mejor que ninguna otra el tipo de jugador que es: la famosa resiliencia. Cuando le preguntaron qué le gustaría que la gente supiera de él más allá del golf, no habló de aficiones ni de su vida fuera del campo. Fue más bien a su manera de entender la vida. “No soy alguien que se rinde. Nunca me doy por vencido. Soy muy resiliente”.

Todo en su historia apunta en esa dirección. De niño empezó con palos de alquiler que no estaban hechos para él. Jugó en un lugar como Winnipeg, donde el invierno apenas deja opción de jugar al golf. En su primera vuelta competitiva de 18 hoyos hizo 101 golpes. ¿Les suena? Y no lo esconde. Al revés, lo cuenta con naturalidad y desparpajo, incluso con humor. Realmente está orgulloso de dónde está ahora mismo siguiendo un camino muy diferente al habitual. La ruta Yellamaraju.

También es interesante cómo entiende la ambición. Humildad no significa conformismo. No salió de THE PLAYERS hablando de sueño cumplido ni de semana mágica. Salió hablando de confianza. De una confianza útil. “Sé que puedo competir y pelear. Tengo mucha fe en mí mismo, pero la confianza que te da un resultado así no la puedes igualar. Una vez haces algo, sabes que puedes hacer eso o algo mejor”. Vamos, que va a por todas y no está por la labor de ser una mera comparsa. “Siempre quiero ir a ganar cada torneo, pero eso no es realista”. Pies en el suelo.

Durante el fin de semana conectó con el público. En el 17, por ejemplo, recibió bastante apoyo. “Fue increíble. Ayer, cuando enlacé esa racha de birdies, la gente me estaba animando y me mantuvo motivado incluso cuando estaba un poco cansado o perdiendo energía”. Es la historia distinta y el público lo supo reconocer.

Quizá la mejor manera de resumir quién es Sudarshan Yellamaraju sea ésta: un rookie sin demasiado cartel que ha llegado al PGA Tour por una vía poco convencional, que ha aprendido muchísimo solo, que sigue confiando sobre todo en su propio ojo y en sus sensaciones, y que en Sawgrass ha demostrado que no estaba allí para sobrevivir, sino para competir.

No conviene emocionarse en exceso. Si no lo hace él, no seremos nosotros, pero sí hay algo bastante evidente después de esta semana: Yellamaraju ya no es sólo un nombre raro y complicado de pronunciar en una clasificación. Es un jugador al que merece la pena seguir. Y, sobre todo, un perfil diferente dentro de un circuito en el que casi todos parecen haber llegado por el mismo camino.

Y sí, es de origen indio, y sí, como Theegala, Rai o Bhatia. Y sí, es zurdo, como Bhatia, y como otros tantos canadienses. India y Canadá están de moda. Yellamaraju es el último descubrimiento.