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El californiano habla antes de disputar el PNC Championship

Tiger, a fondo; su hijo Charlie, el nivelazo de Scheffler, la liga TGL…

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Tiger Woods © PGA Tour
Tiger Woods © PGA Tour

Tiger Woods es el gran protagonista esta semana del PNC Championship, el famoso torneo de padres e hijos que pone el broche al año 2024 en el golf estadounidense. El californiano, pese a desvelar a principios de mes que todavía le faltaba un tiempo para volver a competir, ha hecho un esfuerzo para jugar este evento con su hijo Charlie. Una cita que no quería perderse por lo que supone tanto para él como para su familia.

En la rueda de prensa oficial de este viernes, el Tigre ha reconocido que «tuvo momentos» en los que pensó que su cuerpo no le permitiría cumplir su deseo de jugar esta semana. Se sometió a un procedimiento previo para darse la oportunidad porque el PNC es «uno de los momentos más importantes del año para nosotros como familia». Y finalmente parece haberlo conseguido. Se le ha visto practicar hoy sin necesidad siquiera de usar el buggy, caminando el campo.

Está claro que desde el accidente de tráfico que sufrió después de un Genesis Invitational las cosas han cambiado mucho para el que fuera Número Uno del mundo y auténtico dominador del golf mundial. Pero en su recuerdo y su legado queda la leyenda que construyó a base de victorias. Sobre todo, un año muy especial para él que ha recordado en tono de humor esta tarde: «Creo que en el año 2000 estuve bien».

Ahora, Woods se prepara para una temporada especial, en 2025, donde además de jugar algunos eventos, en especial los cuatro grandes, quiere formar parte de la liga TGL que él mismo ha organizado. «Fue una bendición disfrazada» que la cúpula del pabellón que albergará este campeonato mitad golf mitad tecnología se derrumbara hace un año, ha dicho Tiger. Cree que se habían precipitado en el lanzamiento y no disponían de una tecnología tan completa como la que tienen ahora: «Es absolutamente increíble y va a ser impresionante en televisión. Había visto el armazón, pero cuando lo he visto todo… nunca había visto un green rotatorio».

Volviendo al torneo que le ocupa, Woods se ha mostrado optimista con su etado físico: «Hoy pude jugar los nueve primeros hoyos y fue genial. Ha sido un día divertido, estoy deseando que llegue el fin de semana». Y sobre el juego de su hijo, dijo: «Espero que podamos ponernos al día, se sentía bien golpeando a la bola, pero a los dos nos sorprendió que los greenes fueran mucho más lentos de lo que esperábamos».

El Tigre no olvida la primera vez que su hijo le ganó: «Fue a nueve hoyos, a 18 todavía no me ha ganado, pero ese día llegará. Lo estoy retrasando todo lo que puedo, pero nos divertimos mucho juntos. Mañana será otra vez un día con un ambiente divertido y vamos a pasarlo en grande». En cuanto a su plan de juego, Woods lo tiene claro: «Espero no tener que pegar muchos drivers. Si puede hacerlo él, yo pego los hierros y él mete todos los putts, será estupendo».

«Charlie, con su madurez, ha crecido mucho desde el año pasado, casi 10 centímetros de altura. Se ha vuelto más fuerte más rápido, más pesado. Es el típico adolescente», confiesa Tiger. «Siempre le digo que sea él mismo. Es mi hijo, sí, va a llevar mi apellido y va a formar parte de él. Pero quiero que sea su propia persona, le animo a ello, que labre su propio camino y su propia trayectoria», confiesa.

«Creo que está haciendo un gran trabajo. Le ha tocado una época en la que todo el mundo es un medio de comunicación con los teléfonos móviles. Está siendo grabado y observado constantemente, es parte de su generación y de un mundo que tiene que manejar. Yo intento hacer el mejor trabajo posible como padre y siempre estoy aquí para lo que necesite», señala Tiger, siempre orgulloso de su hijo. Aunque las miradas estarán puestas en él y en su estado físico: «Mi pierna es lo que es, sigue igual. Pero este año he tenido muchos problemas con la espalda, aunque ahora estoy mejor. Pero me queda mucho camino por recorrer».

El californiano fue cuestionado también por el gran momento que vive Scottie Scheffler: «Creo que sólo es la consistencia que ha adquirido en los dos últimos años. Sí, se mueve mucho en su swing, pero si observas el vuelo de la bola, realmente no lo hace mucho. Tiene una sensación increíble para pegarle en el sitio correcto, es algo innato. Está haciendo un trabajo increíble con la presión y las expectativas. No comete muchos errores, sabe cómo hacerlo, siempre suma».

Woods también se refirió a su proceso de recuperación: «La preparación para la competición es diferente, lleva semanas, meses. Pero empieza cada día .Si haces correctamente las pequeñas cosas, va sumando. Las más mundanas son importantes y sabes que las tienes que hacer. A lo largo de un día o de una semana puede que no veas el progreso, pero con los meses, se va acumulando todo. Por desgracia, he pasado varias veces por este proceso. Es frustrante, es duro, pero tengo un equipo increíble».