
Se enzarza con un periodista a cuenta de la publicación del libro de Hank Haney, donde revela que Tiger pensó dejar el golf para convertirse en un Navy SEAL
Tiger Woods vuelve al PGA National 22 años después para disputar el Honda Classic. La única vez que estuvo aquí tenía 14 años y aún era conocido como Eldrick. Seguro que entonces no tenía tantos problemas con el putt como los que está sufriendo desde que inició el cambio de swing con Sean Foley. Tiger lo sabe y por eso se ha puesto manos a la obra para encontrar un remedio. Incluso, entrenando en su propia casa.
Woods achaca la pérdida de feeling con su putter a una simple cuestión de tiempo. Desde que se puso a trabajar con Foley, centró todos sus esfuerzos en el juego largo para afianzar los profundos cambios que acometió en su swing. Esto provocó que descuidara el juego corto y el putt. Menos tiempo, menos efectividad. La ecuación es sencilla. Ahora, todo ha cambiado.
Tiger asegura que su nuevo swing ya está consolidado. Se encuentra más que satisfecho con el juego largo. Ha llegado el momento de volver a machacar las otras parcelas del juego. Y esto, hablando de un tipo como Woods, es mucha tela. "El juego largo está ahora mismo en el sitio que yo quería y puedo pasar la mayor parte del tiempo chipeando y pateando. Con el putt se trata de hacer repeticiones. El otro día ya pasé cuatro horas sólo pateando. Dos horas de práctica, comida y otras dos horas de práctica. Fue una buena sesión de trabajo", explica el golfista.
El objetivo que está buscando no parece muy complicado. Simplemente, quiere volver a patear como antes. Para ello, incluso se ha puesto a ver vídeos suyos, tanto de rondas de putt buenas como malas. "Estoy trabajando en volver a patear con el viejo método que me enseñó mi padre. Cuando vi los vídeos, noté que la postura estaba mal, la forma en la que el palo se movía también… Muchas cosas estaban mal. Así que simplemente se trataba de empezar de cero, de resetear y empezar a construir nuevamente el putt desde ahí. El otro día empecé a tener ya sensaciones muy buenas", explica.
Tiger elude de forma tajante hablar de presión como una de las razones por las que no está tan fino con el putter en las manos. Es más, entiende que es justo lo contrario. "Por alguna razón, cuanta más presión tengo, mejor hago el movimiento y meto más putts. Tiendo a volver a la postura correcta. El problema llega cuando no estoy en momentos de tensión", afirma. Por donde no pasa el jugador norteamericano es por acudir a un entrenador de juego corto. "Nunca he necesitado uno y he tenido una buena carrera. He ganado un montón de torneos metiendo putts. Sé lo que necesita mi cuerpo para que el putt funcione bien y ahora sólo es cuestión de trabajarlo, repetir y que salga", señaló.
Por horas no va a quedar. Tiger está dispuesto a echar todo el tiempo que haga falta, incluso trabajando en su propia casa, donde se ha construido un par de hoyos y una zona de prácticas. Así puede entrenar y pasar tiempo a la vez con sus hijos, su prioridad. Por cierto, una curiosidad, Tiger asegura que ajusta la velocidad de sus greenes en función del torneo que vaya a jugar la siguiente semana. "Si es un major, están más rápidos, si se juega en la Costa Oeste, los pongo más lentos. La media es entre 11 y 14, como en el PGA Tour", explicó.
También hubo tiempo durante su comparecencia antes del Honda Classic para la polémica. Tiger se enzarzó con un periodista a cuenta de una pregunta sobre un extracto del libro que va a salir a la luz en breve de Hank Haney. Su anterior entrenador aborda en esa publicación su relación con Woods y uno de los aspectos que desvela es que Tiger se planteó dejar el golf para convertirse en un Navy SEAL, la principal fuerza de operaciones especiales de la Armada de los Estados Unidos. Se le preguntó por este asunto y Woods eludió la cuestión: "Ya he hablado sobre eso. Todo lo que tenía que decir sobre el libro ya lo he dicho y no quiero comentar nada más". El periodista insistió, buscando simplemente un sí o un no. Tiger, finalmente, cambió el tono y lo despachó con un "no lo sé. Que tengas un buen día". Aquí está el momento de la discusión…
Y es que Tiger no quiere darle más publicidad de la debida a un libro en el que Haney desvela algunos asuntos que no son ni mucho menos agradables para el que fuera Número 1 del mundo.


