Karl Vilips (-26) ha conquistado la victoria en el Puerto Rico Open. Es su primer triunfo en el PGA Tour. Al cuarto intento. El joven talento de 23 años, de pasaporte australiano y nacido en Jakarta, Indonesia, tiene prisa. Va por el golf profesional con el acelerador pisado a fondo.
Se hizo profesional el año pasado y en su cuarto torneo en el Korn Ferry Tour logró la victoria en Utah. Pudo haberlo hecho en el tercero, pero se quedó a un palmo, en la segunda posición. Lo arregló a la siguiente semana. En sólo diez torneos en la segunda división del circuito americano logró la tarjeta del PGA Tour. A toda mecha.
Su idea era empezar su aventura en la máxima élite en el Sony Open, en Hawái, pero una inoportuna lesión jugando el Open de Australia, donde por cierto pasó el corte y acabó en el puesto 48º con una protusión discal a rastras, le hizo retrasar los planes. Lo que menos le puede gustar a un tipo que cosecha éxitos a toda velocidad.
Su debut en el PGA Tour, más allá del US Open de 2023, que jugó como amateur y donde peleó por el corte hasta el final, se produjo en el México Open, hace apenas dos semanas. Pasó el corte y acabó en el puesto 72º. Andaba todavía engrasando motores. Siete días después ya fue 39º en el Cognizant, con una ronda final discreta que le hizo perder posiciones. A la tercera fue la vencida. Victoria en el Puerto Rico Open. Salió como líder con un golpe de ventaja y terminó ganando con tres sobre el danés Rasmus Neergaard Petersen.
No crean que fue un paseo militar. El golfista nórdico apretó al máxima con una carga extraordinaria el último día. Entregó una tarjeta de 63 golpes, la mejor del día de largo, y puso un marcador exigente de -23. Lejos de amilanarse, el alumno de Stanford, como Tiger Woods (aquí empieza la conexión), respondió con birdies. Si por detrás le hacían nueve bajo par, el australiano respondía con una ronda sensacional de ocho menos, incluyendo un birdie en el último y tres consecutivos en los hoyos 13, 14 y 15 que fueron decisivos. Justo cuando se estaba repartiendo el bacalao.
Imperial victoria de Vilips, que en los primeros nueve hoyos ya había firmado un parcial de cinco bajo par, incluyendo un eagle. Es también la primera victoria de Tiger Woods como empresario. No en vano, Vilips saltó a la primera plana de la información de golf cuando se anunció, poco antes del torneo de México que se convertía en el primer profesional que iba a llevar la marca de ropa de Tiger Woods, llamada Sun Day Red, en homenaje a esos domingos mágicos del genio de Cypress donde nunca fallaba. Su nuevo pupilo tampoco ha fallado en el primer intento. Buen ojo de Tiger con el fichaje y enorme respuesta del joven golfista con la presión de saber que llevas la firma de Woods encima.
La victoria le da a Vilips dos años de tarjeta del PGA Tour y una invitación para jugar la próxima semana el THE PLAYERS Championship. Un pelotazo. Cuentan los que lo conocen bien que se trata de un jugador muy profesional, con mayúsculas, disciplinado y que tiene muy claro dónde quiere llegar. Es metódico, organizado, constante, bastante maduro y con las ideas muy claras. No deja que nada interfiera en su camino hacia el Número Uno del mundo, su gran objetivo.
Parece claro que la victoria de Vilips en Puerto Rico no es una más. El tiempo dirán, pero da la sensación de que este chico ha llegado para quedarse y con ganas de hacer mucho ruido en el golf profesional de máxima élite.
Por otro lado, buena ronda final de Ángel Ayora (-9). El malagueño ha terminado con una tarjeta de 69 golpes, puesto 59º, con cuatro birdies, tres de ellos en los últimos cuatro hoyos, y un solitario bogey. Hoy ha conseguido sacarse definitivamente la espina del hoyo 9, el par 5 que le costó un parcial de +3 los dos primeros días. Ha sido su hoyo final y se ha desquitado con un gran birdie. Una experiencia más que sumar a la mochila y regreso al DP World Tour para afrontar la gira de Asia.
Además del segundo puesto de Neergaard Petersen, otro que va con prisa en esto del golf, hay que destacar el top ten del alemán Matti Schmid.



