Ha sido una larga tarde de dedos cruzados. Ángel Ayora (-5) ha entregado una tarjeta de 71 golpes en la segunda ronda del Puerto Rico Open y ha tenido que esperar hasta última hora para saber si pasaba el corte. Una hora después de entregar la tarjeta ocupaba el puesto 52º. Pasan el corte los 65 primeros y empatados. Llegó a estar en el puesto 63º, a dos puestos del precipicio. Al finalizar la primera jornada, la línea estaba situada en tres bajo par. Todo muy justo. Todo al límite. Por suerte, final feliz, posición 61ª y corte superado. Otro más en el Puerto Rico Open, como el año pasado. Justo en la cifra.
Lo cierto es que el malagueño no habría pasado por estos apuros de haberse manejado un poco mejor en los pares 5. Han sido su auténtico lastre. El parcial después de dos días es de +1, con un doble bogey y un bogey, ambos en el hoyo 9, y dos birdies. El balance es exiguo, casi podríamos calificarlo de pírrico.
Los números son demoledores. El peor parcial en los pares 5 de entre los que están en el top 10 con la vuelta acabada es el tres bajo par de Jeremy Paul (-11), cuatro golpes de diferencia. Con esos cuatro golpes, Ayora estaría en el puesto 16º. Y estamos hablando del peor registro de todo el top 10. Lo normal que se ha hecho es entre cinco y seis menos y después está Danny Walker que se lleva la palma con un parcial de diez bajo par. Sólo en los pares 5 le saca once golpes a Ángel… En la clasificación le saca seis.
Hay más. La media de golpes de todos los jugadores del torneo en el momento de entregar el español la tarjeta en esta segunda ronda era de dos bajo par. Ángel está perdiendo, por tanto, tres golpes sólo en los hoyos largos. Demasiada ventaja al resto. Sobre todos si tenemos en cuenta además que los cuatro pares cinco del recorrido puertorriqueño son los hoyos más fáciles del campo.
Los números son aún más incómodos de encajar si tenemos en cuenta que Ayora tiene la distancia más que suficiente para llegar de dos prácticamente en todos ellos. Sin embargo, la realidad es que no termina de estar cómodo con el driver en las últimas semanas, ha probado varias cabezas diferentes y eso le ha transmitido cierta inseguridad. En el hoyo 9, por ejemplo, donde lleva un acumulado de +3, ha mandado dos veces la bola al agua de salida. Para hurgar aún más en la herida, hoy era su último hoyo, le ha hecho estar en duda hasta el último momento.
Más allá del corte existoso de Ayora, el líder del Puerto Rico Open es Rasmus Neergaard Petersen (-15). El danés sigue demostrando cosas muy potentes. Es el primer torneo de su carrera en el PGA Tour y ya puede decir que es líder en solitario a falta de 36 hoyos. Tremendo. Davis Riley (-14) es segundo, mientras que Austin Cook (-13) es tercero. El top 10 se cierra en -11, Ayora está a seis golpes, lejos, pero no imposible con 36 hoyos por delante. Si logra comprometerse con el driver, aún puede decir muchas cosas.



