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ryan mccormick se tapa la boca para evitar expresar su frustración en el campo

No es broma: un golfista se autoamordaza para luchar contra la frustración

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Ryan McCornick se tapa la boca durante una ronda de competición
Ryan McCornick se tapa la boca durante una ronda de competición

Hasta dónde puede llegar la locura en el golf. Que es un deporte que lleva a los jugadores a límites mentales insospechados es algo de sobra conocido, pero este viernes ha dejado una muestra más de hasta qué punto pueden llegar a sufrir los golfistas que salen a competir cada semana.

Ryan McCornick lo sabe perfectamente y lo está sufriendo en carne viva. El norteamericano juega en el Korn Ferry Tour y desde hace unos meses no está consiguiendo los resultados esperados. Cortes fallados y mal juego están siendo la tónica general de un golfista que el año pasado sí tenía los derechos del PGA Tour. Al norteamericano la situación le está generando mucha frustración que no está sabiendo canalizar muy bien y, según el mismo reconoce, es habitual verle gritándose en el campo o soltando todo tipo de improperios.

En busca de una solución a su situación y para ver cómo podía mejorar su actitud dentro del campo de golf, McCornick se puso manos a la obra. «He hablado con muchos psicólogos y he leído muchos libros en busca de otra mentalidad y nada de eso me funcionaba» confiesa el jugador de 33 años.

¿Cuál ha sido la decisión que ha tomado este fin de semana? Si no quieres gritar, tápate la boca ha leído el jugador en un libro y eso es exactamente lo que ha hecho en la segunda jornada del Club Car Championship at The Landings: «Este año no me lo he pasado muy bien en el campo de golf. Bastante enfadado y cabreado, así que pensé que ya había probado muchas cosas y pensé en callarme y por eso me he puesto la cinta adhesiva en la boca».

«Esperaba que tal vez me ayudara. No puedo decir si me ayudó o no. Ciertamente te hace respirar. Me sentí como Bane o como Batman, amordazado. Quiero decir, no estoy orgulloso de mi actictud y no quiero crear situaciones incómodas para mis compañeros de juego por que creo que no es justo ni para ellos ni para mi. Esta fue mi solución hoy», confiesa el jugador poco satisfecho consigo mismo y con la actitud con la que está afrontando este tramo más difícil

Otra consecuencia directa fue el modo de relacionarse con su caddie ya que apenas podía mover los labios: «Pues le escribía las dudas en el libro de yardas o le señalaba para que me leyera las caídas. Creo que también me ha simplificado las cosas con mi caddie y eso es positivo», decía Ryan con cierto humor e ironía.

La realidad es que a nivel de resultados la medida no le ha ayudado en exceso ya que tras una vuelta de 72 golpes se quedó a cuatro golpes de superar el corte. Veremos si Ryan repite con el experimento de la cinta adhesiva o si encuentra otra fórmula más ingeniosa todavía. Les iremos contando.