
Tiger Woods se ha puesto muy serio. Ayer conquistó el AT&T National con dos golpes de ventaja sobre Bo Van Pelt…
Es su tercera victoria esta temporada, la tercera en los siete últimos torneos. El californiano ha recuperado incluso su faceta intimidadora.
“Es el mejor jugador del planeta en estos momentos. Nadie ha ganado tres títulos en el PGA Tour este año y lideró el US Open después de dos rondas. No tengo ninguna duda de que es el mejor”, aseguró Van Pelt, que fue al mismo tiempo el gran rival de Tiger en esta última ronda y quien más contribuyó a su victoria.
Van Pelt allanó la victoria de Woods con tres bogeys en los últimos tres hoyos, en el momento de la verdad. Llegaron igualados a esta parte decisiva tras hacer birdie los dos en el hoyo 15. Aquí se produjo un punto de inflexión decisivo. Van Pelt la dejó mucho más cerca que Tiger para birdie. Primero pateó el californiano y la metió desde más de siete metros. Van Pelt respondió embocando, pero la victoria moral en este hoyo fue para su rival. De hecho, ya no volvió a levantar cabeza.
Tiger vuelve a intimidar. Sus rivales tiemblan y lo admiten. Pese a los tres triunfos aún no estamos ante la mejor versión de Woods, aunque él aprovecha para sacar pecho y lanzar un mensaje cargado de ironía: “Recuerdo cuando la gente decía que yo no iba a ganar nunca más. Eso fue, creo, hace seis meses”. Ahora ha conseguido el tercer triunfo en un inicio de temporada similar al de 2009, donde también ganó en Bay Hill, Muirfield y Congressional. Aquella temporada logró seis victorias. “No estaría mal repetir aquello, incluyendo un par de Grandes”, señaló ayer Tiger. Ahí está realmente el siguiente paso que debe dar para demostrar que está de vuelta. El British y el PGA son sus próximos objetivos.
Los números respaldan a Tiger. Se ha colocado primero en la FedEX Cup, es el jugador con la media de golpes más baja del PGA Tour, es el quinto mejor en drive, el décimo en greenes en regulación y el 14º con el putt. En este AT&T, hasta el el bogey del hoyo 16, llevaba la friolera de 40 consecutivos sin bogey. Y todo ello en un torneo, no lo olvidemos, que estaba preparado casi como un Grande.
Con este triunfo, Tiger alcanza su victoria 74 en el Circuito Americano. Deja atrás a Jack Nickalus y ya enfila el récord de Sam Snead (82).


