Tiger Woods volverá por fin a competir este martes en la final de la TGL y su regreso tiene una lectura que va mucho más allá del resultado de Jupiter Links. A una semana de que arranque abril, su presencia en la liga indoor devuelve al primer plano una pregunta que llevaba semanas sobrevolando el golf mundial: hasta qué punto puede llegar a tiempo para jugar el Masters de Augusta.
Woods, de 50 años, se ha incluido en la alineación de Jupiter Links para el segundo partido de la final contra Los Angeles Golf Club, una serie al mejor de tres en la que su equipo está obligado a ganar para forzar el desempate tras la derrota en el partido inaugural celebrado esta madrugada. Sustituirá a Kevin Kisner y formará junto a Max Homa y Tom Kim. También aparece previsto para un hipotético tercer encuentro. En lo puramente competitivo, esa es la noticia. En lo simbólico, hay bastante más.
La aparición de Tiger supone su debut esta temporada en la TGL después de la operación de espalda a la que se sometió en octubre. Desde entonces no ha vuelto a competir y su situación física ha seguido envuelta en la prudencia habitual que rodea ya cada uno de sus movimientos. Por eso, aunque la TGL no tenga la exigencia física de un torneo convencional, verle de nuevo en acción es una señal importante. No hay cuatro días de campeonato, ni largas caminatas, ni el desgaste de un major, pero sí un paso adelante competitivo que hasta ahora no había dado.
Este paso conecta de manera inevitable con Augusta. El propio Woods admitió recientemente que sigue trabajando con la idea de intentar llegar al Masters, aunque sin certezas. Su presencia este martes no confirma nada de forma definitiva, pero sí refuerza la sensación de que ese objetivo sigue vivo. Si se siente en condiciones de competir, aunque sea en un formato más controlado, es lógico pensar que el siguiente examen que tiene en mente sea el primer grande del año.
El Masters comenzará en poco más de dos semanas y sería la 27ª participación de Woods en Augusta National, el escenario donde conquistó en 2019 su quinta chaqueta verde. Toca esperar.



