
Álvaro Quirós está disputando su cuarta vuelta en el TPC Sawgrass. Está relajado, tratando de paladear los últimos 18 hoyos de su primer The Players. Bromea con Kris Blanks, su compañero de partido, con su caddie, con los voluntarios, con los aficionados… Es Quirós en estado puro. Una de la razones de su buen humor es que ha encontrado la clave que explica por qué no terminaba de estar a gusto con su driver…
Es una cuestión de grados. Álvaro estrenó driver la semana pasada en el Open de España y, aunque logró la victoria, nunca terminó de estar a gusto con cómo le estaba pegando la bola. La explicación es que la cabeza de su nuevo palo tiene menos grados de los que le gusta al español. La bola de Quirós viaja siempre muy alta, incluso con el driver. Sin embargo, con este palo sale siempre baja y estaba tratando de corregirlo con el swing, haciendo ‘cosas raras’ durante el movimiento.
La diferencia, no se vayan a creer, es mínima. Así lo explica el propio Álvaro: «en teoría la cara de mi drive tiene cerca de 9 grados, 8,8 ó 8,9, pero éste nuevo debe tener 8,6 y me cuesta mucho hacer el swing para que la bola salga como a mi me gusta. Se lo decía a Pepín Rivero (su entrenador) la semana pasada en Sevilla. El domingo, aunque pegué bien al drive en realidad nunca estaba en el centro de la calle y eso no es normal. Voy a cambiar el driver para Wentworth y a ponerse a trabajar», señala. Fíjense cómo un aspecto tan pequeño puede alterar el juego de un golfista.
Una vez descubierto el problema, Quirós cambiará la cabeza de su driver en cuanto llegue a España por una con más grados. De momento, en esta última vuelta, se conforma con pegarle siempre baja desde el tee o echar mano de la madera 3. Tampoco le va mal con este palo. No en vano, ha hecho eagle en el hoyo 2 pegando la madera 3 desde el tee y un hierro 6 desde la calle. Después embocó un putt de unos siete metros.
La jornada tal y como se esperaba está siendo mucho más dura que los días previos. Sopla el viento con intensidad y, efectivamente, los greenes están marrones. Literalmente. Parar la bola es una cuestión casi imposible. Los putts, por supuesto, son rapidísimos y las posiciones de bandera son, pues eso, de domingo. Quirós, por ejemplo, tripateaba en el hoyo 10 desde unos siete metros. Tiraba un primer putt muy tocado, suave, pero era cuesta abajo y se pasó casi cuatro metros.
Aún así, hay que darle mérito a lo que ha hecho el español en los primeros nueve hoyos. De momento, han completado esta primera parte del recorrido 18 jugadores y sólo dos han jugado bajo par y el mejor ha sido Quirós con 34 golpes.


