Ryan Fox ya es ganador en el PGA Tour. A sus 38 años ha ganado este domingo el Myrtle Beach Classic y logra la primera victoria de su carrera en el circuito norteamericano. Es el primer neozelandés que gana en el circuito desde 2015, cuando Danny Lee se impuso en el Greenbrier Classic.
A falta de dos hoyos no parecía que fuera a ser esta semana. Pinchaba en el tee del 17 de Dunes Golf Club a dos golpes de Mackenzie Hughes, pero un birdie del neozelandés en ese hoyo y un bogey del canadiense en el decisivo hoyo 72 de torneo mandaba el desenlace a un playoff a tres bandas con el norteamericano Harry Higgs metido también en la ecuación. Fox entregaba en casa club una tarjeta de 66 golpes con cinco birdies sin fallo y ponía rumbo a su primer desempate en el circuito.
Hughes buscaba su tercera victoria en el PGA Tour, precisamente en su tercer playoff. Sus dos triunfos habían llegado en desempates, pero Fox quería su momento de gloria. Trece años después de convertirse en profesional había llegado su hora de reinar también en el PGA Tour. Lo iba a hacer a lo grande. Con un chip de 15 metros lograba un increíble birdie en el primer hoyo de desempate. Higgs fallaba su putt de ocho metros y Hughes el suyo de cuatro metros y Fox se proclamaba así en campeón.
La última victoria profesional de Fox había sido en Wentworth en septiembre de 2023. En los últimos once meses atravesaba cierta crisis de resultados. Este curso, más allá de un top 20 en el The Players, un top 15 en Houston, no había estado peleando por la zona noble de los torneos ninguna semana. Reconoce haberse quitado un peso de encima: «En el 22 me pasó algo parecido. Había tenido un par de años complicados con el COVID y gané en Ras Al Khaimah, y eso me quitó toda la presión. Después de aquello, tuve un año estupendo. Espero que este año ocurra lo mismo, pero en este deporte no se gana muy a menudo. Tampoco se consigue la seguridad en el trabajo muy a menudo, así que es agradable tener dos años de tarjeta asegurados y sentir que durante el resto del año puedo ir un poco por libre. Espero que eso me quite un poco de presión. Veremos cómo va en las próximas semanas, pero sí, es como quitarme un peso de encima, eso seguro».
«Quizás mañana tenga algo de resaca», cerraba divertido Fox, que tampoco se despiste demasiado porque esta semana tiene trabajo. Más allá de los dos años de exención la victoria trae además un gran regalo debajo del brazo. Quail Hollow tenía todavía una sede vacante esperando al ganador del Myrtle Beach Classic. El neozelandés se cuela sobre la bocina en el segundo Major de la temporada. Será su octavo PGA, el quinto consecutivo. Precisamente en el PGA Championship firmó su mejor actuación cuando en 2019 terminó en el puesto 16º. Fox llega con la moral por las nubes y un peso de encima menos, quien sabe si podrá superar esta semana ese registro.



