Cuando el líder, Taylor Pendrith (-10), se disponía a pegar su segundo golpe en el par cuatro del hoyo 7, con su bola a unos 80 metros de la bandera, la segunda ronda del Shriners Children’s Open tuvo que interrumpirse por falta de luz. Una situación provocada por los fuertes vientos que desde primera hora del viernes azotaron la ciudad de Las Vegas y sus alrededores, obligando a retrasar el comienzo del juego durante más de cuatro horas.
La primera jornada de competición en este cuarto torneo del calendario otoñal del PGA Tour tampoco se pudo completar por falta de visibilidad al caer la noche sobre el TPC Summerlin. Estaba programado que los partidos con algunos hoyos pendientes se cerrasen ayer antes de arrancar la segunda ronda. Pero a un primer aplazamiento de dos horas por las condiciones meteorológicas adversas se sumó después otro de dos horas más que dejaron a medias buena parte de los partidos.
There was a 52.8-yard difference in average driving distance on hole No. 9 between rounds one and two 😳
Round 1 – 328
Round 2 – 275.2The wind was no joke. pic.twitter.com/28G20tWgSX
— PGA TOUR (@PGATOUR) October 19, 2024
Entre ellos, el del canadiense que comanda la clasificación y que cerró al par los seis únicos hoyos que pudo jugar el viernes. El puertorriqueño Rico Hoey (-9), que marchaba dos bajo en el día, es quien más había logrado acercarse a Pendrith antes de que sonara la sirena que ponía fin a un día complicado en Las Vegas en el que por seguridad de personal y público, las puertas de acceso al campo estuvieron cerradas con acceso únicamente para las personas estrictamente necesarias para el juego.
Se espera, por tanto, un sábado muy largo en este Shriners, que reanudará los muchos partidos pendientes de completarse de la segunda ronda desde bien temprano (a partir de las 7.15 hora local si las condiciones meteorológicas lo permiten) antes de dar comienzo a la tercera ronda. El corte provisional está fijado en dos bajo par y hasta 14 jugadores persiguen al líder en la clasificación en un margen de tan solo tres golpes. Mucho por delante todavía en la ciudad del juego… si el viento lo permite.



