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Una gran victoria ‘cocinada’ en vacaciones

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Las dos semanas previas al The Players Championship Timothy Henry Clark estaba en su casa, descansando, pasando horas y horas con sus grandes pasiones, jugando con su coche teledirigido, echando alguna partidita de billar y batiéndose con algún amigo sobre una mesa de ping-pong…

Había decidido parar y desconectar. Estaba saturado y pasó los quince días prácticamente sin coger un palo de golf, bajo mínimos. Hoy se ha proclamado campeón del The Players Championship y da un giro de 180 grados a su carrera. Ya nadie le preguntará por los segundos puestos, ocho en total en el PGA Tour y cinco temporadas consecutivas sumando al menos uno. No tendrá que escuchar aquello de “¿cuándo cree que ganará su primer torneo?”. No, ya no. El propio Clark bromeaba con los periodistas ayer sobre este asunto. “Estoy muy disgustado porque ya ninguno de vosotros volverá a hablar de mi. Al menos, antes había algo de lo que escribir. Ahora, simplemente soy un chico más con una victoria”. Si había ganado en Europa (Escocia), en Sudáfrica y en Australia, pero nunca en Estados Unidos.

Tim Clark, Timmy como le conocen los amigos, se ha coronado en el TPC Sawgrass con una victoria de prestigio. Es el ‘Quinto grande’. Son palabras mayores. Ha ganado porque ha sido el mejor en la ronda final del torneo y en el fin de semana. Ha firmado la vuelta del día, con 67 golpes, y ha vencido con un acumulado de -16. Robert Allenby se quedó a un golpe, Lucas Glover a dos y Davis Love III, Heath Slocum, Bo Van Pelt, Ben Crane y Lee Westwood, a cuatro. Sólo dos jugadores han evitado hoy los bogeys. Uno ha sido Tim Clark y el otro Hunter Mahan, que ha realizado una diabólica vuelta con 18 pares.

Tim Clark es un jugador que desafía constantemente a la física. Es uno de los menos pegadores del circuito americano (puesto 179) y eso ha hecho que desarrolle un juego de hierros y maderas de calle fabulosos. Exprime sus recursos al máximo y se apoya en una fantástica calidad con el putter. Es el quinto mejor del PGA Tour en los greenes. Tiene mucho mérito hacer 67 golpes un día como hoy en el TPC Sawgrass. El viento ha soplado con fuerza durante casi todo el día. Era un viento, además, diferente, más frío, del noroeste. Además, los greenes estaban durísimos y rápidos. “Jamás he pateado en unos greenes tan rápidos”, confesaba Davis Love III tras su vuelta.

Timmy también desafía la física en otro sentido. Tiene un problema por el que no puede llevar la palma de la mano hacia atrás más de un 30 por ciento. Se pudo comprobar durante la ceremonia del título por cómo agarraba el trofeo. Este problema, evidentemente, no le merma sus cualidades golfísticas.

Su brillante triunfo se ha fraguado en el tramo que va de los hoyos 7 al 12. Ha sumado cinco birdies en esos seis hoyos. No obstante, seguramente, lo que nunca podrá olvidar es el putt de par en el 18. Ha pegado una buena salida, al centro de la calle, como suele ser habitual. Su segundo tiro aseguraba el centro de green, aunque se quedaba un poco corto y la caída ha llevado la bola al antegreen, muy lejos de la bandera, a unos 20 metros.

Necesitaba dos putts. El primero se quedó corto a unos 2,5 metros. La distancia perfecta porque su putt de par iba perdiendo la línea por la derecha. Si el hoyo está medio palmo más lejos, la pelota no habría caído dentro. Lo celebró como si fuera ya la victoria, aunque debía esperar a lo que hacían Robert Allenby y Lee Westwood, que venían cargando por detrás.

Allenby es que el más cerca ha estado de, al menos, disputar el desempate. Hubiera sido un merecido premio a su lucha final. El australiano ha apretado de lo lindo y ha jugado muy bien los cinco últimos hoyos. Sus dos grandes oportunidades de empatar con Tim Clark han llegado en el 16 y el 17. En el primero ha tirado un putt de eagle a cinco metros que ha dejado la pelota asomada al hoyo por la derecha, apenas a un centímetro. En el 17 su putt ha sido prácticamente perfecto. Sólo le faltó medio gramo de fuerza más para entrar. Se quedó a media vuelta del birdie, tras pegar un soberbio tiro desde el tee. Era un putt de 3,5 metros. En el 18 no cazaba el green y se quedaba sin opciones reales.

La gran decepción del día ha sido Lee Westwood. El inglés ha dominado el torneo hasta el tramo final. Cuando se decidía la victoria le tembló el pulso. El mejor palo de su bolsa, el driver, lo abandonó en un momento clave. Falló por mucho las calles del 14 y del 15. En el primero hizo bogey y en el segundo salvó el par con un putt antológico de 15 metros desde el antegreen. También falló el putt de birdie de tres metros en el 16, que en ese momento era decisivo para ponerse a un golpe de Clark. Por último, ahogó cualquier opción de victoria o desempate en el lago del 17. Su leyenda negra en los torneos grandes va en aumento, pero eso no puede tapar que estamos ante un grandísimo jugador, posiblemente el más en forma del mundo en estos momentos. Una cosa no quita la otra.

El resto de jugadores que tenían opciones de victoria antes de empezar la última ronda nunca se acercó demasiado. Se esperaba el ataque de Mickelson y fue todo lo contrario. El norteamericano lastró sus opciones con dos birdies en los tres primeros hoyos. Seguirá de momento como número 2 del mundo, detrás de Tiger Woods, que se retiró por una lesión en el cuello en el hoyo 7.

En cuanto a los españoles, han tenido un mal fin de semana. Sergio García ha terminado al par (ver crónica y declaraciones de Sergio), en el puesto 47º, y Álvaro Quirós (ver crónica y declaraciones de Álvaro) ha finalizado con +5, puesto 66º. Ya habrá tiempo de analizar más detenidamente su actuación en el The Players.

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