
Nunca un torneo ha estado más unido a su ganador. Estaban hechos el uno para el otro. Charlie Beljan ganó el Children’s Miracle Network Hospitals Classic…
Beljan celebró su triunfo en el green del hoyo 18 con su mujer y su hijo recién nacido (Children); un triunfo que sabe a milagro, en el último torneo de la temporada, un jugador que estaba a punto de perder la tarjeta, en su primer año en el PGA Tour y enfermo (Miracle); pero lo más increíble de todo es que pasó la noche del viernes en el hospital, durmió apenas una hora y el sábado jugó en contra de la opinión de los médicos (Hospitals). Y para rematar: una historia así sólo podía suceder en un resort llamado Disney (Magnolia Course). No lo duden, se acabará convirtiendo en un clásico.
Beljan consiguió la tarjeta del circuito americano en la Escuela del año pasado. Primera curiosidad. A sus 28 años nunca había jugado un torneo del PGA Tour. Se ganó el derecho en la penúltima escuela de la historia del circuito. Ahora, mantiene la tarjeta con una victoria en el último torneo de la temporada, cuando ya parecía que la suerte estaba echada. Los guionistas de la factoría Walt tendrán poco trabajo esta vez. La realidad supera a la ficción. La película ya está escrita. Y por supuesto, como no podía ser de otra manera tratándose de Disney, tiene final feliz.
Si nos dejamos de películas, la victoria de Beljan tiene un protagonista principal que lo borda: el putter. Su destreza en los greenes ha sido fabulosa. Ha metido putts de todos los colores, alguno desde fuera de green (7), otros desde diez metros superando un piano y saliendo andando detrás de la bola un metro antes de que entrara (12), varios de dos metros tensos para par en el tramo final… Una exhibición. Resoplaba siempre antes de tirar los putts, era la ansiedad que lo ha consumido durante toda la semana, y volvía a resoplar después de meterlo. Eso era alivio. Tal fue su despliegue, que le permitió llegar al hoyo 18 con tres golpes de ventaja. El torneo estaba en el bolsillo, aunque nunca dejó de resoplar.
Beljan confesó tras la vuelta que antes de salir a jugar se sintió igual de mal que el viernes. “No tenía nada claro que pudiera acabar el torneo. Lo que estoy viviendo ahora es maravilloso, no me lo puedo creer, es un sueño hecho realidad”, explicó. Como padre orgulloso agarró a su hijo de siete semanas segundos después de meter el putt definitivo y lo alzó al cielo con las dos manos. Ya saben, dicen que los niños siempre vienen con un pan bajo el brazo.
Finalmente, ganó con dos golpes de ventaja sobre Matt Every y Robert Garrigus, pero eso es lo de menos, probablemente lo corten en el montaje…


