Inicio Grandes Circuitos PGA Tour Unas palabras de Bernard Gallacher que emocionan…

Unas palabras de Bernard Gallacher que emocionan…

Compartir


El escocés Bernard Gallacher es historia viva del golf europeo y de la Ryder Cup. Cuando él habla, hay que ponerse de pie…

Gallacher participó en ocho Ryder Cup como jugador (entre 1969 y 1983). Además, fue capitán del equipo europeo en tres ediciones consecutivas: 1991, 1993 y 1995. Es decir, ha vivido la Ryder desde dentro en cuatro décadas diferentes y, lo que aún es más importante, vivió en primera persona el gran cambio de esta competición en 1979, la edición en la que los europeos continentales se unieron a Gran Bretaña e Irlanda en su enfrentamiento contra Estados Unidos. Es decir, el año que Severiano Ballesteros entró en el equipo y cambió para siempre la Ryder Cup.

Cuando apenas quedan nueve días para que empiece la cita de Medinah, Chicago, Gallacher ha sido requerido por diversos medios británicos para hablar sobre la capitanía de José María Olazábal y, de paso, recordar la contribución de Seve al equipo y a la competición. Hay pocas voces más autorizadas para hablar del asunto. Y lo cierto es que sus reflexiones ponen los pelos de punta.

Gallacher no tiene ninguna duda de que Olazábal será un extraordinario capitán. “Nunca habrá nadie que pueda ejercer de talismán para Europa como lo hizo Seve, pero la siguiente mejor opción es tener a Olazábal como capitán. Él sabrá transmitir como ningún otro el mensaje de Seve. Sabrá llevar su antorcha y articulará un discurso como el de Seve. Olazábal tiene orgullo, pasión y sabe transmitirlo con palabras”, asegura el escocés con emoción.

Desde luego, el legendario jugador británico, ganador de 22 torneos por todo el mundo, tiene claro que no hay nadie mejor que Olazábal para continuar con el legado de Seve. A sus 63 años recuerda perfectamente el impacto que supuso el genio de Pedreña en las huestes europeas. “Debutó en 1979 y se quedó fuera dos años después. Recuerdo que le costó muchísimo a Tony Jacklin, entonces capitán, convencer a Seve para que regresara al equipo. Él ofrecía mucho más que sus puntos. Ganar a Estados Unidos era un sentimiento que iba en el ADN de los británicos y los irlandeses, pero es cierto que en cierta medida algo se estaba perdiendo cuando nos unimos a Europa. Sin embargo, Seve nos ayudó a recuperarlo, contagió la pasión y ahora en el ADN de los europeos está el deseo por ganar a Estados Unidos y formar parte del equipo”, explica.

Tal es la dimensión de Seve en el equipo que su papel fue decisivo incluso cuando ya estaba enfermo. “En la Ryder de 2010 en Gales, Monty lo llamó y desde el lecho del dolor transmitió un mensaje motivador que caló muy dentro de los jugadores. Se les vio impactados por lo que habían escuchado”, señala.

Olazábal tiene todas las bendiciones posibles como capitán. Rara vez una persona ha concitado tanta unanimidad. Su personalidad tiene mucho que ver. “Olazábal jamás antepondrá un interés personal al del equipo. Es una persona de profundos valores y nunca se venderá a sí mismo. Es un tipo de fuertes convicciones y lo podremos ver la próxima semana”, remata Gallacher.