Inicio Grandes Circuitos PGA Tour Valdrá la pena quedarse en Bay Hill hasta tarde…

Valdrá la pena quedarse en Bay Hill hasta tarde…

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Todos los ojos en Bay Hill están puestos en Tiger Woods. Es lógico. Viene de ganar el WGC Cadillac Championship y tiene opciones de ser Número Uno del mundo.

Dicho esto, quien piense que el Arnold Palmer Invitational que arranca este jueves empieza y acaba en Tiger está muy equivocado.

Alguno habrá tentado de llegar mañana tempranito a Bay Hill. Tiger sale a las ocho de la mañana (hora local, una de la tarde en la península española). El plan está claro. Un café bien cargado en un vaso de cartón, una buena protección alrededor para no quemarse la mano y a tirar millas siguiendo a Woods, Justin Rose y Ernie Els. Buen partido estelar. Innegable.

Ahora bien, hay mucho más que ver en Bay Hill. El que se marche del recorrido de Arnie sin ver los partidos de la tarde, cometerá un craso error. Y ahí entran en juego los dos españoles que tenemos en el PGA Tour esta semana.

Para empezar, en la partida de campanillas de la tarde está Sergio García. Cuidado con sus acompañantes: Phil Mickelson, que cada vez que se acercan estas fechas su zurda se pone en modo Masters, y Brandt Snedeker, uno de los regresos más deseados del circuito americano desde el mismísimo Tiger Woods. El ganador de la FedEX Cup se perdió los dos últimos campeonatos del mundo por culpa de una molestísima lesión en el músculo intercostal y ha estado tres semanas sin coger un palo. Sergio medirá en primera persona cómo de oxidado, o no, se encuentra el jugador más en forma del mundo de los últimos cinco meses.

Pero además, en Bay Hill tenemos esta semana a Gonzalo Fernández Castaño. El jugador madrileño debuta en el torneo de Arnold Palmer y también juega el jueves por la tarde. Otro golfista a seguir por el entendido público norteamericano, que aún no ha tenido muchas opciones de verlo en directo. También será un nueva oportunidad para Gonzalo de ‘clavar su bandera’ en suelo yanki. Ganas no le faltan. Y juego, por supuesto, tampoco.

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