
El novato venezolano Jhonattan Vegas (-27) se adjudicó a duras penas el Bob Hope Classic que concluyó ayer en La Quinta (California)…
Como había ido anunciando la tabla de clasificación a lo largo del torneo, la cosa llegó al playoff.
Gary Woodland y Jhonattan Vegas se batieron el cobre hasta el final. Sólo un inspiradísimo Bill Haas consiguió unirse a estos dos jabatos en el desempate final. Grande fue la defensa del título de Haas, valiente la batalla que plantó Woodland y heroica la victoria de Vegas en un final impensable.
Este es el primer triunfo de un venezolano en el circuito americano y un sueño hecho realidad para Vegas, que se gana un boleto para el Masters y exención de dos años en el circuito. “Sólo pensar en ganar en el PGA Tour es estupendo”, confesaba Vegas emocionado. “Pero hacerlo realidad, es demasiado, es una cosa de locos. Hoy ha sido duro permanecer neutral y jugar al golf… Espero que esto signifique mucho para mi país. Espero que sirva para cambiar la opinión de mucha gente sobre este deporte”.
Ayer en el Palmer Private se notó la bisoñez tanto de Vegas como de Woodland. No se hacían birdies como en jornadas anteriores. Nueve pares consecutivos encadenó el venezolano antes de llegar al hoyo 18, donde jugó a amarrar y casi le cuesta el torneo. Su bogey en el último hoyo abrió las puertas del desempate a Haas y a Woodland.
Camino del tee en el primer hoyo de desempate, Haas seguramente se acordaría de su tripateo en el 18, de donde sólo sacó el par; y Woodland, de su putt en el 17, que le hizo una corbata de 180 grados de las que tardan en olvidarse.
En el primer hoyo del playoff los nervios estaban a flor de piel. Vegas, mal parado junto a la tribuna de espectadores, parecía despedirse amargamente de su primer domingo con posibilidades en el PGA Tour. Pero su approach fue imaginativo, afortunado, sorprendente, incluso golpeó el palo de la bandera. Los padres de Vegas no podían contener la emoción, los nervios, la locura.
Fue el bueno de Haas el primero en quedarse fuera. Quedaban, de nuevo, mano a mano, los dos novatos de 26 años, los dos pegadores en ciernes, las dos promesas 2011: Vegas y Woodland.
La salida de Vegas desde el tee del 10 en el segundo hoyo de desempate se fue a parar al agua. Otra vez contra la pared. Iba a tener que ser por las malas. Y Woodland, como Vegas en regulación, olió la sangre y tiró de hierro, para amarrar, pero se dejó muchas yardas. El segundo golpe del norteamericano acabó malamente en el bunker y no pudo salvar el par, mientras que el golpazo de Vegas quedaba a un par de metros de bandera.
Vegas esta vez no perdonó. Un final maravilloso.


