Andrew Novak y Ben Griffin (-28) han estrenado su palmarés en el PGA Tour tras imponerse en el Zurich Classic of New Orleans. Los vecinos de Carolina del Norte, de 30 y 28 años respectivamente, han logrado derribar el muro del triunfo jugando juntos. Atrás quedan esos dos segundos puestos que sumaban cada uno hasta ahora en el circuito americano. El último de ellos, sin ir más lejos, hace siete días en el RBC Heritage, cuando Novak caía en el desempate frente a Justin Thomas. No ha tardado en llegar el desquite.
Obviamente, el peso de los dos ha sido similar para lograr este triunfo, pero la imagen que acompañará para siempre a este Zurich será lo que ocurrió en el hoyo 17. A Novak casi se le paró el corazón cuando vio que su bola salía desde el tee más por la izquierda de lo que pretendía. Estuvo realmente cerca de marcharse al agua. Finalmente se aguantó en el antegreen, Novak suspiró (literalmente) y acto seguido Ben Griffin metió un putt que parecía imposible, con doble caída y un piano muy pronunciado por medio. Fue el putt de la victoria.
El sensacional birdie en el 17 les permitió salir con dos golpes de ventaja al último hoyo, par 5. Les valía con el par y se encargaron de certificarlo sin excesivo sufrimiento. Griffin pegó una buena salida, Novak ejecutó un gran segundo golpe a colocar, tercer tiro a green y dos putts para hacer realidad un sueño. No sólo ganan por primera vez en el PGA Tour, sino que se aseguran su presencia en el circuito dos años más, además de garantizarse la entrada en el resto de torneos designados del año.
Griffin y Novak se llevan un pelotazo que estuvieron muy cerca de conseguir los hermanos Hojgaard. Nicolai y Rasmus terminaron en la segunda posición en solitario con una vuelta final en formato foursome de 68 golpes. Han completado una gran semana, han conseguido llamar la atención de Luke Donald y sólo les ha faltado rematar con un triunfo. Se marchan con dos vueltas excelentes de 59 y 64 golpes en fourball y otras dos no menos poderosas de 70 y 68 en foursome. La Ryder Cup es una historia bien distinta, pero los gemelos daneses han demostrado que son una dupla más que fiable pensando en Bethpage.
A Rory McIlroy y Shane Lowry se les acabó la gasolina cuando estaban en pleno ataque. Llegaron a meterse de lleno en la pelea por la victoria, pero tres bogeys entre los hoyos 13 y 17 los dejaron sin opciones y fuera del top 10. El gran cortocircuito se produjo en el 13, cuando firmaron cuatro golpes a 25 metros de la bandera. No anduvo fino con los segundos golpes McIlroy cuando más lo necesitaron.



