Rory McIlroy pedía el domingo por la noche cinco buenos swings para ganar el THE PLAYERS Championship. Se refería, claro, a la salida y segundo tiro de los hoyos 16 y 18 y la salida del 17. Con esos cinco buenos swings tenía claro que podía ganar este lunes el desempate contra J.J. Spaun. La realidad es que sólo ha necesitado tres para levantar la dorada estatuilla por segunda vez en su carrera.
A Rory no le ha hecho falta más porque su rival se lo ha puesto en bandeja. Spaun no ha pegado un golpe sano en todo el desempate y, curiosamente, su mejor tiro ha acabado en el lago del 17 y ha terminado por cavar su tumba. Ha sido como despertar de un sueño con un cubo de agua en la cara.
McIlroy ha jugado muy bien el 16. Salida de libro al centro de la calle, gran segundo tiro y putt de eagle. No ha entrado, pero sacado el birdie y se ha puesto por delante a las primeras de cambio aprovechando las penurias de Spaun. El angelino ha fallado la calle, ha pegado un mal segundo tiro al búnker y ha rematado con una sacada pobre.
Las condiciones no han sido especialmente complicadas. Ha soplado el viento, pero menos que en muchos momentos del domingo por la tarde. Eso sí, hacía frío y ha cambiado la dirección. Quizá ha sido eso lo que ha descolocado a Spaun en el 17, el famoso par 3 en isla de Pete Dye y su esposa Alice. Eso, y que iba uno por detrás de Rory y el norirlandés, con otro gran golpe, la ha puesto en green a ocho metros de la bandera para birdie. Había presión y el americano ha sentido que debía buscar algo más que el par.
Su swing ha sido espléndido, pero se ha volado el green y ha terminado en el agua. Su cara era un poema. No daba crédito. Pensaba que había clavado el golpe, pero nada de eso. Presión, adrenalina, pónganle el nombre que quieran. Lo cierto es que nunca se había visto antes en otra parecida, jugando uno contra uno contra McIlroy para ganar el torneo más importante del mundo después de los cuatro majors. Hay que ponerse en su piel.
Ese golpe de Spaun ha sido el final. Todavía firmaba un mal approach desde la zona de dropaje y terminaba el hoyo con un horroroso triple bogey. McIlroy, como si no quisiera hacer sangren, ha firmado el bogey con un tripateo. Aún así, ha salido con tres golpes de ventaja al 18. THE END.
Rory ha jugado el 18 al bogey, le sobraba para ganar, y es lo que ha hecho. Mientras, Spaun ni siquiera ha tenido que tirar su putt de bogey, después de otra mala salida, un pobre segundo golpe y un discreto tercero. Victoria de Rory a medio gas con un acumulado de +1 en tres hoyos frente al mínimo +4 de Spaun, ya que el putt de bogey en el 18, que ni siquiera ha tirado, no estaba dado.
McIlroy conquista la segunda victoria de la temporada tras el AT&T Pebble Beach Pro Am y presenta su candidatura firme a cerrar su particular grand slam el próximo mes de abril en Augusta. Es también su segundo triunfo en el THE PLAYERS. Se une al que logró en 2019, justo antes de la pandemia. Además, con 35 años es el golfista de más edad que lo consigue en los últimos 12 años, desde Tiger Woods. Es su victoria número 28 en el PGA Tour. Se coloca en el puesto 20º en la lista histórica de victorias del circuito americano. También se acerca un poco más a Scottie Scheffler en el ranking mundial. Se acordó del Número Uno del mundo durante la ceremonia de entrega del trofeo. «Él nos ha hecho un poco mejores a todos. Sabía que tenía que jugar mejor para poder estar a su nivel y competir», ha dicho en el TPC Sawgrass justo después de recoger el trofeo.
Los datos con Rory siempre son abrumadores, aunque lo que más ilusión le ha hecho, de largo, ha sido ganar en el día de San Patricio, patrón de Irlanda. «Es la segunda vez que ganó en el día de San Patricio el THE PLAYERS. Es mi amuleto», confesaba con una sonrisa de oreja a oreja. Y ahora imagínense cómo va a trabajar Scheffler en las próximas tres semanas para llegar a tope al Masters… Apriétense el cinturón que vienen curvas.



