
Hideki Matsuyama (-35) es el primer rey del año en el golf mundial. Cómo no, y siendo la fecha que es, tenía que venir de Oriente. El golfista japonés ha sumado su undécima victoria en el PGA Tour tras imponerse en el The Sentry Tournament a ‘wedgeazo’ limpio. Al modo y manera de Matsuyama.
El primer golpe de gracia lo dio en el hoyo 3 del Plantation course, embocando desde unos 100 metros desde la calle para eagle. El segundo y definitivo llegó en el 16. Estuvo a punto de volver a meterla desde la calle, esta vez a unos 70 metros, botó a menos de un palmo del agujero y se dejó el birdie hecho. Eran tres golpes de ventaja y dos a jugar. Sentenciado. O casi, ya que en el 17 le puso un poco de emoción con un putt de birdie que se le fue la mano y aún tuvo que meter una vuelta de unos dos metros que entró por borde derecho.
Matsuyama rubricaba su exhibición con un birdie más en el 18 para poner el broche de oro. Sí, él este año traía oro. No sólo logra la victoria, sino que lo hace con dos récords en el zurrón de los regalos. El primero es el de más birdie o mejor en un torneo a 72 hoyos. La marca anterior estaba en 33 y el japonés la ha puesto ahora en 35. Del mismo modo, ha superado el registro ganador de -34 que impuso Cameron Smith en 2022 en este mismo torneo y que suponía hasta hoy el resultado más bajo del PGA Tour en todos los tiempos.
Desde muy pronto, tal y como se esperaba, la pelea por la victoria se convirtió en un duelo entre Matsuyama y Collin Morikawa (-32). El californiano anda con hambre de triunfos. El sábado aseguró que había cambiado su mentalidad para jugar cada semana, cada día, cada golpe, como si fuera el último de su carrera. Puede que esa necesidad de volver a tocar plata le esté jugando una mala pasada, al menos de momento, ya que no desplegó su mejor golf en la última ronda. No las dejó tan cerca como otros días y fue a remolque de Hideki. Algo tendrá que hacer para controlar ese hambre y evitar que se convierta en ansiedad los domingos. Sea como fuere, no hay muchos peros que ponerle. Es el cuarto mejor resultado de la historia en este torneo, sólo por detrás de Matsuayama (-35), Cameron Smith (-34) y Jon Rahm (-33). Simplemente, Matsuyama fue inabordable. El peor resultado del nipón esta semana ha sido de ocho bajo par.
Nadie más consiguió acercarse a los dos principales favoritos. Thomas Detry, el tercer integrante del partido estelar, se quitó del cartel con un doble bogey costosísimo en el hoyo 2. Lo que cuesta arriba que se le hacen al belga los domingos. Los demás estaban demasiado lejos. Sungjae Im (-29) acabó en la tercera posición. Curioso que el podio haya sido copado por tres golfistas de origen asiático. Además, destacar la última ronda de Ludvig Aberg (-24), 64 golpes, para acabar quinto, así como la buena puesta en escena en 2025 de Jhonattan Vegas (-25), cuarto en solitario. Es impresionante la facilidad que tiene el sueco para hacer buenos resultados sin meterse realmente en la pelea por las victorias la mayoría de las veces.
La última jornada del Sentry no fue tan plácida como viernes y sábado. Sopló algo de viento, aunque no fue fuerte como para impedir que se vieran muy buenos resultados. Al -20 no le dio ni siquiera para acabar en el top 20. Las cosas del Sentry cuando el viento no sopla con la energía suficiente.



La verdad es que según mi manera de pensar es muy aburrido ver a jugadores profesionales jugar este tipo de campos.
Si se supone que aquí están los mejores del año pasado quitando a dos o tres, estaría bien que nos dieran un poco más de juego y no siempre lo mismo, bola a la calle, aproach y putt.