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Who is Huh?

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John Huh se convirtió el domingo en Mayakoba en el primer rookie que gana este año en el PGA Tour…

Es un tipo rápido. Cinco torneos en el circuito americano, 21 años y primera victoria. Cualquiera diría que estamos ante un chico que lo ha tenido fácil en la vida. Todo lo contrario.

No es una tarea sencilla encontrar datos sobre la vida de John Huh. Apenas se sabe lo poco que el propio jugador ha ido contando en los diferentes torneos. Su eclosión en Estados Unidos ha cogido a todos con el paso cambiado. No era un jugador brillante en la Escuela y se hizo  profesional sin tan siquiera pasar por la Universidad. Tampoco ha tenido entrenadores fijos que hayan guiado su carrera más allá de su padre, un simple aficionado al golf que jugaba en Nueva York en su tiempo libre hasta que tuvo que dejarlo por culpa de una lesión en la espalda. ¿Cuál es su secreto? Ni él mismo acierta a explicarlo. Simplemente, con cierta timidez, matiza: "no era el mejor jugador en la Escuela, cierto, pero era bueno".

Su vida ha sido difícil. Nació en Nueva York en 1990, donde sus padres coreanos decidieron trasladarse en 1985 a la conquista del sueño americano. La cosa no funcionó y tuvieron que volverse cuando Huh era un recién nacido. En Corea vivió hasta los doce años. Entonces, la famillia volvió a hacer las maletas y se desplazó a Chicago. Siempre ha estado en contacto con el golf, aunque donde más en serio se lo tomó fue en la ciudad del viento. Su padre le iba enseñando lo que podía y cada vez que coincidía con un profesor aprendía como una esponja.

Cuando llegó el momento de marchar a la universidad, Huh se llevó un revés importante. Apostó por California State Northridge, donde estaba convencido de que podría hacerse un hueco en el equipo de golf. Sin embargo, a las dos semanas de estar allí le confirman que con su expediente no puede recibir una beca. Mazazo. Sus padres no pueden pagarle la universidad y el joven decide hacerse profesional y volverse a Corea.

La historia de Huh es de empeño y sacrificio. Consigue hacerse un hueco en el circuito coreano de profesionales y alcanza la gloria al imponerse en el Shinhan Donghae Open en 2010. Gana con dos golpes de ventaja a K.J. Choi. Nada menos. Su ídolo de siempre, y junto a Y.E. Yang, su referente.

El año pasado decide probar suerte por primera vez en la Escuela del PGA Tour. Pasa todas las calificatorias y obtiene los derechos al acabar la final en la 27ª posición. El resto de su historia ya la conocen…
Ahora todos preguntan por él. Quieren saber de dónde ha salido. Pero lo cierto es que Huh es un tipo bastante hecho a sí mismo. "Mi padre lleva dos años sin trabajar. Antes hacía negocios de compraventa de material y algunas cosas, pero ahora ya por fin sí trabaja. Por suerte, a mí me han salido bien las cosas y es mi manager", explica.

Jonh Huh tiene nombre de secundario en una de las secuelas de Rambo. Y es que ni siquiera con esto tuvo suerte. "En la escuela hacían bromas a costa de mi nombre, por su sonoridad, y la verdad es que no me gustaba. Pero ahora estoy feliz de llamarme así. Sé que en los campos jalean a Boo Weekley gritando Boo, Boo, Boo… Ojalá lo hagan conmigo también: Huh, Huh, Huh… Me encantaría que fuera mi seña de identidad", explicaba en el pasado Farmers Insurance Open, el primer torneo donde dio un serio aviso al quedar sexto.

Huh lo tiene muy claro. Quiere triunfar, pero no quita los pies del suelo. "Esto que me ha pasado es increíble, estoy muy emocionado. Llegué a Mayakoba pensando sólo en pasar el corte. Mi único objetivo esta temporada era mantener la tarjeta. Y ya ves, acabo de ganar…", explicaba ayer tras derrotar a Allenby en el octavo hoyo del playoff. Está claro que no podía conseguir su primera victoria en Estados Unidos de otra manera. Garra y coraje.

Ya tiene un título más en Estados Unidos que Seung Yul Noh, la gran promesa del golf coreano y el primero al que agregó a su Twitter cuando se embarcó en las redes sociales.

Su lema de cabecera es "el sacrificio conlleva un dolor importante, pero más grande es el dolor del arrepentimiento". Huh, desde luego, no va a dejar nunca de intentarlo.