Inicio Grandes Circuitos PGA Tour Will Chandler: ¿la última Cenicienta del PGA Tour?

Will Chandler: ¿la última Cenicienta del PGA Tour?

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Will Chandler. © PGA Tour
Will Chandler. © PGA Tour

Había un tiempo no muy lejano en el que prácticamente cada semana nos topábamos con extraordinarias pequeñas historias en los torneos del PGA Tour que se entremezclaban con las batallas de los gigantes. Eran las Cenicientas. Los auténticos forjadores del sueño americano. Esos golfistas que se colaban por la escalera de emergencia del circuito americano y se terminaban sentando en la mesa de los oficiales.

Will Chandler protagonizó la semana pasada una de esos bellos cuentos en vías de extinción. Vamos a ello. Se trata de un jugador de 27 años nacido en Atlanta que logró los derechos del PGA Tour en 2025 a través de la Escuela de Clasificación. Son apenas cinco plazas y Chandler se hizo con una gracias a una sensacional secuencia de 31 golpes en los últimos nueve hoyos del torneo. Se metió en el top 5 por uno. Jamás había jugado un torneo del PGA TOUR y en su palmarés apenas contaba con nueve torneos en el PGA TOUR de Canadá en 2023 y diez del Korn Ferry Tour en 2024, a los que accedió en gran parte gracias a las previas de los lunes.

Pese a lograr la tarjeta del PGA TOUR a través de la Escuela, la categoría de acceso a los torneos de Chandler es muy débil. Apenas había podido jugar este año el American Express y el Farmers y en ambas ocasiones había fallado el corte. En el Phoenix Open no entraba, pero decidió apuntarse a la previa del lunes para probar suerte. Al fin y al cabo, era conocido el año pasado como el rey de los lunes en el Korn Ferry Tour. Debía intentarlo.

Las cosas, cómo no, le fueron muy bien. Se jugó en el Pinnacle Peak Country Club y firmó una tarjeta de siete menos. Logró una de las tres plazas en juego y entró en uno de los torneos más populares del PGA Tour, uno de esos que todos quieren jugar por el magnífico ambiente que tiene. «Ya el martes en la vuelta de prácticas le dije a mi caddie: ¡qué narices es esto! Era martes y jamás había jugado en mi vida delante de tanto público», confesaba el domingo al terminar el torneo.

Chandler rubricó dos vueltas de 68 y 67 golpes y pasó el corte. Primera prueba superada. Se había sacado la espina de los dos primeros torneos del año y, sobre todo, se había demostrado que este podía ser su escenario. El sábado no bajó el pistón, entregó otra tarjeta de 68 golpes y se situó en el top 10. No estaba nada mal, aunque lo mejor estaba aún por llegar.

Minutos después de acabar la tercera jornada se emitieron los horarios de salida del domingo. Resulta que el destino lo había emparejado con Cameron Young y, atención, con Scottie Scheffler. Número Uno del mundo. Sí, Will Chandler, un jugador que empezó 2024 sin categoría del Korn Ferry Tour, estaba jugando un domingo con Scheffler con opciones incluso de ganar. El auténtico sueño americano. Pero hay más…

Lejos de sentirse pequeño o atemorizado por la presencia del mejor jugador del mundo y por el ambiente del torneo, Chandler sacó lo mejor de su golf. Hizo 66 golpes, la segunda mejor vuelta del día tras Thomas Detry, campeón, y Justin Thomas. Le sacó seis golpes a Scheffler y terminó en la sexta posición empatado. Con este resultado se asegura su presencia en el Mexico Open de la próxima semana, pues su top 10 no vale para meterse en el designado y reducido Genesis Championship que se disputa a partir del jueves. No estaba asegurada su presencia en México por su categoría.

No obstante, lo más importante es que ha sumado una buena cantidad de puntos que lo sitúa provisionalmente en el puesto 72 de la FedEX Cup y le abre un buen futuro para poder salvar la tarjeta en 2025. Este año la mantienen un total de 100 jugadores. Aún le queda, pero al menos ha sido un magnífico pistoletazo de salida.

La previa del lunes del Phoenix Open fue la última de la historia. Después de casi 80 años de celebración no habrá el año que viene por la reducción de los torneos del PGA Tour (en Phoenix habrá sólo 120 jugadores) para favorecer el ritmo de juego y «por el bien del espectáculo», aseguran los señores del marketing. Si este año no hubiera habido previa el lunes, Chandler habría estado jugando el domingo, en caso de pasar el corte, en Bogotá un torneo del Korn Ferry Tour. En su lugar, se lo pasó como un enano en el TPC Scottsdale y se demostró a sí mismo que puede estar en la élite dándole una paliza al Número Uno del mundo. ¿Será la última Cenicienta de la historia del PGA Tour? No lo sabemos. De lo que no cabe ninguna duda es que sería una pena.