
Gary Woodland (–18) aprovechó las facilidades que ofreció el Silver Rock, uno de los cuatro campos del área de Palm Springs (California) donde se juega el Bob Hope Classic, y se aupó a lo más alto de la tabla, donde le esperaba el co-líder del torneo, el venezolano Jhonattan Vegas. Las tarjetas de seis, siete y hasta ocho bajo par se multiplicaron a lo largo del día. Y este fin de semana se espera más de lo mismo…
Woodland jugó al baloncesto en sus años universitarios y transpira competitividad. “He aprendido a jugar este juego en el último año y medio”, confesaba Woodland. “Estoy rodeado de gente estupenda, gente magnífica que me aconseja, y estoy empezando a acercarme a donde quiero llegar. No estoy todavía donde quiero estar, pero voy por el buen camino”.
Los co-líderes de este Bob Hope tienen mucho en común. Woodland y Vegas tienen ambos 26 años, son pegadores de primera y compartieron experiencias en el Nationwide Tour. Ambos manejan con temple la presión de liderar siendo novatos un torneo en el PGA Tour, especialmente Vegas, al que nada quita el sueño: “Si hay algo que hago bien, es dormir. Ir primero en un torneo de golf no me va a quitar el sueño”.
En una competición a 90 hoyos como la que se disputa en La Quinta, la paciencia es el palo más importante de la bolsa; si bien la jornada de movimiento de hoy va a aclarar mucho las cosas. Con el australiano Greg Chalmers en tercera posición (–17); el escocés Martin Laird, cuarto (–16); y con cuatro jugadores empatados en –15; todavía queda mucho pescado por vender.


