Lorena Ochoa tiene metido entre ceja y ceja ser la mejor jugadora de todos los tiempos. Si alguien aún tiene dudas y no sabe muy bien por qué apostar por ella, aquí van algunas razones…
La golfista mexicana está derribando registros uno detrás de otro y, sin embargo, nunca renuncia a mejorar. Esto no es nada fácil. Sólo está a la altura de los grandes, muy grandes. Cuando un deportista llega a la cima es bastante habitual caer en la autocomplacencia y la comodidad. Esto suele ser sinónimo de fracaso, ya que siempre hay una 'manada' de lobos hambrientos buscando cada día mejorar para quitarte de ese puesto de privilegio. Por eso, cuando encontramos a un número 1 que quiere ser mejor cada día, solemos estar delante de un proyecto de leyenda.
Este es el caso de Lorena Ochoa. Aunque la segunda mitad de la temporada pasada no fue tan arrebatadoramente brillante como la primera, la mexicana terminó número 1 del mundo, líder de ganancia y era la indiscutible dominadora del circuito femenino. Pese a estos datos, durante la pretemporada se ha metido en el taller y ha introducido cambios en su técnica, sobre todo con el putter y el juego corto. Cuando vean los cambios a lo mejor se llevan las manos a la cabeza, pero así es el golf, siempre cuajado de pequeños detalles.
Uno de los cambios que ha introducido es en la rutina con el putter. Antes, Lorena Ochoa, para leer lo greenes, se ponía en cuclillas, se apoyaba por un lado con el putter y la otra mano la colocaba en el green sobre el puño.
Ya no pone su puño sobre el green, sino sólo sus dedos. ¿Insignificante? Pues no tanto.
Miren, miren. “Ese cambio forma parte de una nueva estructura mental en ella”, dice Rafael Alarcón, su entrenador, “nunca antes habíamos hecho tantos cambios, desde técnicos hasta mentales”.
Los otros cambios que introdujo fueron más laboriosos. Un ejemplo: ha cambiado la alineación de sus ojos sobre el green antes de pegar un putt. El resto son algo más complicados.
Las modificiaciones han dado resultado. Lorena ha ganado la primera cita de la temporada.
“Mejorar mi putt me ayudó a mi victoria”, dijo Lorena en Tailandia, “creo que siempre necesito concentrarme en mi putt. Las cosas son distintas cuando estás en el green y haces un putt”.
Lorena metió, durante el sábado y domingo pasados, putts para birdie con un promedio de 3.65 metros, una distancia que Ochoa siempre ha calificado como un área de oportunidad.
Otro de los cambios que ha metido la mexicana es agregar un wedge en su bolsa para los tiros por debajo de 100 metros.
Y todos estos cambios los ha hecho siendo la número 1 del mundo.
¿Será o no la mejor jugadora de todos los tiempos?… Hagan sus apuestas.


