
Brandt Snedeker y Justin Rose (-8) lideran el The Tour Championship con dos golpes de ventaja sobre Ryan Moore, tres sobre Rory McIlroy, Bubba Watson y Jim Furyk y cuatro sobre Tiger Woods, Matt Kuchar, Robert Garrigus y Bo Van Pelt…¿Alguien da más? Un cheque de diez millones de dólares espera ganador. Todo se decidirá en los últimos 18 hoyos en East Lake. Y la Ryder Cup, a la vuelta de la esquina. Es muy difícil encontrar más alicientes para una tarde de domingo.
La escena final de la FedEX Cup es fabulosa, el guión ideal para un best-seller. Es como si la maratón de la Juegos Olímpicos se decidiera en los últimos cien metros con seis atletas esprintando en busca de la gloria; o como si el Tour de Francia se resolviera en una última contrarreloj individual con cinco corredores separados por apenas un puñado de segundos. Serán dieciocho hoyos sin cuartel.
Cinco jugadores partían con opciones de ganar la FedEX Cup venciendo en esta prueba final. Pues bien, llegamos al día definitivo con tres de ellos metidos de lleno en la lucha: Snedeker, McIlroy y Tiger. Además, el Número 1 y el Número 2 del mundo frente a frente. Más cosas: de los catorce primeros clasificados en Atlanta, once jugarán la Ryder en Medinah la próxima semana; y McIlroy busca hacer historia con su tercera victoria consecutiva en un playoff; y Tiger busca su particular rendención en una gran cita; y Rose y McIlroy persiguen que por primera vez en la historia un europeo gane este torneo… Busquen, busquen su propia motivación. Seguro que la encuentran.
Snedeker es el jugador que parte con más opciones de ganar la FedEX Cup, aunque para ello tendrá que ganar saliendo de líder, algo que no ha sabido hacer hasta el momento. Al rubio norteamericano le van más las remontadas épicas. Sus tres victorias han sido siempre viniendo desde atrás, algunas veces tan lejos como los siete golpes que le sacaba Kyle Stanley esta temporada en el Farmers. A su favor está el sensacional momento de forma que atraviesa, disparado desde que supo que estaría en la Ryder Cup. Ayer firmó 64 golpes, la vuelta del día, y es el mejor del torneo en calles cogidas y greenes en regulación. En los greenes sólo lo supera Matt Kuchar. Un ciclón.
Pero claro, lo que tiene por detrás es como para echarse a temblar. Rose tiene las mismas opciones que él de ganar el The Tour Championship y ya sabe lo que supone vencer esta temporada en una gran cita, como hizo en Doral allá por el mes de febrero. Sin embargo, el inglés tiene muy difícil firmar el cheque de los diez millones de dólares. Por ejemplo, McIlroy tendría que acabar 17º o peor, algo que ahora mismo parece prácticamente imposible. “Esa es mi ventaja respecto a los demás, sólo peleo por la victoria en el torneo”, señaló Rose en un ejercicio extraordinario de ver el vaso medio lleno.
Ryan Moore, tercero a tres golpes, parece el invitado a la fiesta. Veremos si es capaz de aguantar. Si patea como ayer tendrá muchas opciones. Tiene la ventaja de la presión. Nadie cuenta con él, ningún foco apunta en su dirección, y apenas tiene opciones de llevarse el gran cheque… Si consigue tomárselo como una agradable tarde de paseo dominical, tendrá muchas opciones.
Y entre tanto aliciente, una nueva pelea entre Tiger y McIlroy… Rory firmó ayer 68 golpes, su undécima vuelta consecutiva por debajo de setenta. Tiene una cita con la historia. Una más con sólo 23 años. Tiger, mientras, consiguió remontar tras un viernes horrible. Hizo 67 golpes y se empeñó en estar donde se reparten los canapés. Salvó un par milagroso en el hoyo 16 cuando parecía que acababa de decir adiós a la FedEX Cup. Sólo él vio el pequeño hueco entre los árboles por el que consiguió devolver la pelota a la calle tras fallar el tiro de salida. Después pegó un muy buen approach y embocó un fantástico putt de cuatro metros. Hizo el par donde todos cantábamos ya el doble bogey.
Precisamente, en el duelo entre Tiger y McIlroy aún queda un giro de tuerca más. Si Rory acaba cuarto en solitario y Woods tercero en solitario empatarían en la FedEX Cup y tendrían que salir a jugar un playoff por diez millones de dólares, siempre y cuando no gane Snedeker, claro. Tremendo.
“Será uno de los domingos más excitantes del año”. La frase no la dice cualquiera. Es del Número 1. Y McIlroy ya ha vivido un porrón de domingos como este…


