
No sería nada extraño ver en la próxima Ryder Cup de Chicago un fourball como este: McIlroy y McDowell contra Tiger y Stricker. Olazábal y Love III lo firmarían. El azar situó a las dos parejas juntas en la tercera jornada del WGC Cadillac Championship. No nos hemos podido resistir a comprobar qué habría pasado si se hubieran enfrentado en un fourball…
No es más que un juego. Un curioso experimento. Está claro que nada tiene que ver con la Ryder, está claro que nada tiene que ver con un partido de fourball real, las estrategias son distintas, la tensión es diferente, no estás viendo a tus rivales… Todo eso es evidente. Por eso mismo se trata sólo de un juego divertido. No lo tomen como nada más.
Pues bien, McIlroy y McDowell habrían dado un meneo considerable a Tiger y Stricker. En el hoyo 13 ya se habrían puesto dormie y al 14 habrían cerrado el match con un contundente 5 y 4. Y Olazábal, tan contento. Visto lo visto y por si quedaba alguna duda, los norirlandeses irán juntos en Medinah. No lo duden.
Detallamos el choque. Habría sido un partido espectacular. Hasta el hoyo 5 se habrían mantenido empatados con la friolera de ocho birdies entre los cuatro. Tiger sería el responsable del aguante de la pareja norteamericana. A partir del hoyo 5 toma el mando de las operaciones McIlroy. Gana ese hoyo con birdie, empata el seis ante los dos birdies americanos y gana el siete, el nueve y el diez. Éste último con eagle. Aquí Europa ya iría cinco arriba.
McDowell no es un convidado de piedra. G-Mac es un fiera en la Ryder e incluso en este partido imaginario habría aportado más de lo que parece a simple vista. El hoyo 1 lo habría empatado él, el 8 lo habría ganado, en el 9 también hizo birdie por si fallaba McIlroy y después aguantó empatando todos los hoyos, incluido el 14, donde McIlroy hizo bogey, para sentenciar el choque. La pareja norirlandesa sólo habría perdido un hoyo, el 18, al que en ningún caso se habría llegado en una Ryder Cup. Ya ven, no es más que un juego, pero nosotros lo firmamos con vistas a la Ryder. Por cierto, en este choque se habrían visto 23 birdies y un eagle. Brutal.
– Por cierto, hablando de Ryder y match play. Otra curiosidad. En el partido estelar de hoy domingo jugarán Bubba y Keegan Bradley. Al primero le ganó Jiménez en la Ryder de Gales y al segundo le venció en el pasado Accenture. Pues eso. ¡¡Go Europe!!
– Bubba Watson es un jugador diferente. Sólo basta verlo unos minutos para descubrirlo. El bombardero zurdo jamás ha tenido un profesor de técnica desde que a los diez años su padre, ya fallecido, le enseñó los conceptos básicos del swing. Es un asunto que lleva a gala y con el que, incluso, bromea. “No aceptaré consejos de nadie que no me haya podido ganar antes”. ¿Y tu caddie? “No es demasiado bueno, por eso es mi caddie”, ha comentado entre risas en más de una ocasión. Lo que se dice un genio y figura.
– Los partidos en los que Watson y Justin Rose jueguen juntos se van a convertir en líderes de audiencia. Su juego en Doral, desde luego, lo merece. Si hubieran jugado un fourball el viernes y el sábado Justin Rose y Bubba Watson, el resultado habría sido de 59 y 60. Divertido.
– Justin Rose es quien mejor sabe a lo que se enfrenta este domingo, pues ha jugado los tres primeros días junto al líder. No tira la toalla, pero es realista. “Tres golpes de margen es mucho para Bubba en este recorrido. No bajo los brazos, pero será muy difícil. Lo único bueno es que entre él y yo, sólo hay un jugador”, asegura el pausado inglés que, junto a Peter Hanson, son los europeos que más opciones tienen de romper con la maldición del Viejo Continente en este WGC.
– McIlroy no se anda por las ramas cuando atiende a los medios. Es sincero y transparente. Por eso, cuando ayer le preguntaron por si vio opciones de romper el 59, el norirlandés no dudó: “Sí que llegué a pensar, bueno, haces cuatro birdies más y listo… Eso sí, evidentemente no ocurrió de ese modo”, señaló. Y cuando Rory iba rompiendo el campo, ¿qué pensaba McDowell? “Sentía que yo iba haciendo 80 golpes… Es impresionante ver cómo juega. Tuvo que recordarme varias veces, tranquilo, tú vas cinco abajo…”. Otro genio y figura.
– Igual de sincero, e incluso algo descarnado, estuvo McIlroy cuando habló de Doral. Uno más que se une al grupo de fieles seguidores de la Teoría del Monstruo de la Insatisfacción. No le gusta un pelo. “Este es el típico campo de Resort. Quizás fue un duro test durante 15 años, pero ahora está desfasado. Tienen que hacer algo con él. Es bueno ver que Donald Trump lo ha comprado, seguro que va a hacer un buen trabajo en este recorrido”, explica. Rory no se mete en berenjenales de diseño que no le competen, pero sí apunta un primer cambio a su juicio necesario. “Lo primero que haría es cambiar la hierba, ni siquiera queda bonito desde el punto de vista estético. Deberían alimentar más la hierba, como en el PGA National la semana pasada. Que haya más hierba sería un buen comienzo”, señala. Y es que McIlroy necesita un reto mayor para sacar su mejor juego, asegura. “Siento que juego mi mejor golf en los campos preparados más duros. Me gustan los campos donde el resultado ganador se mueve entre el -8 y el -12”. Directo al mentón. Como su golf.
– Bubba siempre ha reconocido que no le gusta el campo. ¿Pero y ahora? “Mejor pregúntame dentro de 24 horas”, responde.
– Tiger anda mosca con el hoyo 8 de Doral. El californiano tiene este hoyo atravesado, a pesar de que es un par 5 y que él siempre ha sido un experto en devorar los hoyos largos. Pero este no. Once vueltas en Doral y un acumulado de -1. Sólo dos birdies y un bogey. La clave está, al parecer, en el segundo tiro. “Es muy incómodo para mí. Ayer, por ejemplo, tuve que pegar un tres cuartos de hierro 2. Creo que no sólo es un golpe difícil para mí”. Ahí, Tiger, llevas toda la razón.
Tiger asegura que la victoria estará en torno al -20. Esto supone que tanto él, como McIlroy o Luke Donald, necesitarían hacer al menos un 61 hoy domingo. A Tiger conviene escucharlo cuando habla del Blue Monster porque es un experto. Es el único campo de los habituales del PGA Tour en el que Tiger siempre ha hecho top ten.
– Uno de los grandes candidatos a la victoria hoy es Keegan Bradley. El joven ganador del PGA Championship ha pasado bastante desapercibido toda la semana. Sin embargo, hoy saldrá en el partido estelar. Otra cita de campanillas y Bradley arriba. ¿Su secreto? Pues parece que son dos: uno emocional y otro técnico. El emocional es la influencia de Mickelson, que el propio Keegan cuenta entre bromas y veras. Antes del PGA jugó con Mickelson y antes de este WGC también jugó con Phil en Augusta. “Claro que es una buena influecia, aunque él siempre me gana las partidas y tengo que pagar la cena”, aseguraba. Igual lo tiene que meter en nómina.
Más en serio, su secreto técnico está en el juego corto. Lo explica Bradley. Al margen de ser esta semana el segundo en la estadística de putts, asegura que ha mejorado mucho durante el invierno su juego con los wedges. “He pasado de ser un jugador con una nota de suficiente con los wedges a tener un notable alto”, señala.
– Ya hemos dicho que Bubba Watson es lo opuesto a un tópico. Por si alguien aún lo duda: “estoy nervioso ahora y lo estaré mañana domingo. Quien te diga que no lo está cuando es líder o está cerca del liderato, simplemente miente. Posiblemente, sus psicológos le dicen que se mienta a sí mismo”.
– La última jornada de este WGC Cadillac empezará a las 13.45 (hora peninsular española). Merece una especial atención el partido de Álvaro Quirós y Phil Mcikelson. Salen a las 17.00 horas. Consulta aquí todos los horarios del último día.


