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vence al verdugo de sergio en un duelo a cara de perro y se planta en semifinales

RAFA DERRIBA EL MOORE

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Rafael Cabrera Bello se ha metido en las semifinales del World Golf Championship Dell Match Play tras librar y ganar (2 y 1) un partido a cara de perro ante Ryan Moore. Se peleaba cada palmo de terreno, mandoble a mandoble, cuerpo a cuerpo.

Porque ninguno andaba tan fino como en anteriores duelos, sobre todo en el arranque. Tocaba atarse bien los machos y armarse de paciencia. Salvar con oficio los escollos y no mudar el gesto ante los errores. Con todo y con eso era el español quien parecía menos aturullado, quien fallaba menos golpes y llevaba con más soltura la batalla enconada a ras de tierra. Como si llevara toda su vida lidiando estos toros…

Por los segundos nueve el escenario fue transformándose. Rafa crecía y crecía según transcurría el duelo, pero sin acabar de rematar la faena. Así que era imposible no acordarse de lo que Moore le había hecho a Sergio y a Westwood en el tramo final del Austin Country Club. Sin embargo, en otra prueba más de madurez y temple, el español le daba la vuelta a los malos augurios con un golpe exquisito en el 15 que dejaba el birdie hecho y que ponía al fin al norteamericano entre la espada y la pared. Acto seguido, Cabrera salvaba un par de oro y diamantes en el 16, par 5, después de irse al agua desde el tee. Guerrero. El canario terminaría con el duelo salvando un par delicado en el 17, el hoyo talismán de Moore esta semana. Quien a diecisiete mata, a diecisiete muere.

¿Cuántas veces se escribió en esta misma página el año pasado que a Rafa le había faltado una dosis de temple y le había pesado cierto agarrotamiento en momentos decisivos de un torneo? Pues fueron un buen puñado. Volverá a sentir la presión y a caer derrotado ante sus efectos paralizantes, porque nadie se libra ni existe la fórmula infalible y perenne, pero es indudable que ha encontrado una vía de escape, un modo de luchar con más eficacia. Una manera de respirar.

Toca medirse a otra mala bestia en semifinales. Louis Oosthuizen. A estas alturas no hay rival pequeño, por supuesto, pero tampoco invencible. El nombre ya no cuenta: los dados están sobre el tapete y la jugada de Rafa es ganadora. Si consigue bajarse de la nube esta noche y avivar la llama del deseo puede hacérselo pasar muy mal a quien sea. El canario se merece tanto como el que más una gran final ante Day o McIlroy. Es su hora.

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