Salida de libro de Rafa Cabrera Bello en el 18. Al centro de la calle. Tirazo de Jon Rahm. Buscando hoyo, oliendo el trapo. A medio metro del agujero. Birdie espléndido. Magnífica rúbrica a un día complicado de foursome en el Kingston Heath Golf Club. Un birdie que te cambia la cara. Un aviso a navegantes. España aún no ha dicho la última palabra, aunque la voz cantante en la Copa del Mundo la lleva en exclusiva Dinamarca.
Ese birdie final embocado por Rafa convertía una vuelta discreta en una buena ronda. 73 golpes. No es para tirar cohetes, pero sí es suficiente para seguir en la pelea en la Copa del Mundo en un día donde sólo diez parejas jugaron bajo par. España se sitúa en la cuarta posición con un total de -7. Está a siete golpes de Dinamarca, un mundo, y a tres de Estados Unidos, que ha conseguido colocarse en la segunda plaza tras una vuelta sobresaliente de 69. Soren Kjeldsen y Thorbjorn Olesen mandan con mano de hierro, pero les ha salido un grano con Rickie Fowler y Jimmy Walker. No es un plato de gusto tener a USA a cuatro golpes y jugando contigo el partido estelar.
España aún puede remontar y ganar la quinta Copa del Mundo. Sería necio no admitir que la situación está al límite, pero no es imposible. Rafa y Rahm necesitan un vueltón que se acerque a los sesenta golpes y, al mismo tiempo, Dinamarca debería humanizarse (su bogey en el hoyo 17 fue un alivio para el resto) y Estados Unidos no salirse del mapa. Son varias coordenadas que deben funcionar a la vez. Una bonita carambola. Pero la puerta está abierta. Viendo jugar de tee a green a los españoles no es nada descabellado pensar en una ronda estratosférica el domingo. Si sale un buen día de putt y se compenetran bien, aún pueden dar un buen susto. El cuarto país invitado a la fiesta es China. Ashun Wu y Haotong Li están terceros con -9, a cinco de Dinamarca, mientras que empatadas con España a -7 están Francia (Dubuisson y Langasque) y Japón (Matsuyama e Ishikawa).
Es cierto que el fourball es una modalidad que permite mantener mejor bajo control el resultado. Es decir, no es fácil despeñarse como ocurre en el foursome (que le pregunten hoy a Inglaterra en los últimos hoyos), pero al mismo tiempo permite a los demás meter mucha presión. No es ya una cuestión de que tú tengas un mal día, sino de que otro tenga la jornada de su vida. El ejemplo no puede ser más cercano y nadie lo sabe mejor que ellos. Dinamarca hizo 60 golpes el viernes.
Los españoles no jugaron mal hoy, al menos no como para terminar sobre el par. Nuevamente se mostraron muy sólidos y apenas cometieron tres bogeys (cinco en la semana). Sólo Suecia ha cometido menos errores durante las tres jornadas. Lo único que faltó a España es algún birdie más para haberse quedado mucho más cerca de Dinamarca. Nuevamente se escaparon vivos los tres pares 5.
España necesita atacar este domingo. Saldrán en el antepenúltimo partido junto a Francia. El modo ataque no es un rol incómodo para Cabrera Bello y Rahm. Saben a hacerlo y se encuentran a gusto. Y puestos a atacar, pues la verdad es que Dubuisson y Langasque tampoco parecen unas malas parejas de baile. Las condiciones de juego hoy en Melbourne fueron notablemente mejores. Sopló menos viento. Puestos a pedir, a España no le vendría mal mañana una jornada de jarana, más próxima al vendaval que a la calma chicha… Veremos. Consulta aquí los resultados.



