Inicio Grandes Circuitos Samuel Espinosa sobrevive a un día de locos en Australia
El español cede posiciones en un día infernal pero se mantiene en el top 20 y supera su primer corte en Australia

Samuel Espinosa sobrevive a un día de locos en Australia

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Samuel Espinosa Trueba.
Samuel Espinosa Trueba.

Samuel Espinosa (PAR) ha sobrevivido con algo más que dignidad a uno de esos días horribles que el dios Eolo brinda a los jugadores de golf. El español comenzaba en lo más alto la jornada del Vic Open, pero un turno muy desfavorable en una jornada de locura le ha hecho caer en el acumulado hasta el par del campo. Sólo tres jugadores han conseguido romper la barrera de los 70 golpes y los tres salían por el otro turno. El cántabro se ha ido a seis sobre par en el día.

La lectura, pese a todo, es más que positiva. Su gran arranque el jueves le ha permitido superar su primer corte en la PGA de Australia, más que eso, se encuentra entre los veinte mejores con opciones a grandes resultados y 36 hoyos por delante. Es el único no australiano en el top veinte. La resistencia. Tras 18 meses de limbo competitivo, Samu se siente cada día más cómodo.

Aunque este viernes se puede definir de todo menos cómodo. Condiciones infernales, más que infernales se puede decir. Este viernes han azotado en 13th Beach Golf Links rachas que han llegado a los 80 kilómetros por horas. Como lo oyen. Ya no es solo es que por momentos la pelota no se mantenía reposada en los greens, que por supuesto, es que el propio jugador ha pensado que por momentos podía llegar a caerse.

«Ha sido un día muy complicado. Una locura. Durante toda mi vuelta he tenido una media de cincuenta kilómetros hora, pero es que hemos tenido rachas de ochenta y así es muy complicado jugar». Las consecuencias han sido claras. El cántabro reconoce que cuando analizaban los golpes le añadía unos cincuenta metros más en los cálculos.

Se puede calificar de barbaridad: «Comprometerte con los golpes ha sido muy difícil, he pegado varios hierro 7 estando a ochenta-noventa metros. He llegado a pegar hierro 5 estando a cien metros y claro piensas que si en ese momento se para el viento la saco del viento. Bueno y al revés, un par 3 de 160 metros he jugado un 60º». Llámenlo como quieran, pero a lo que ha tenido que jugar este viernes es casi otro deporte. Adaptarse o morir  . «Donde más he sufrido es en el green, la bola estaba todo el rato tiritando, se me ha movido en siete hoyos y la he tenido que reponer, ha sido una tensión constante y el salir y meterte de nuevo en la bola». Es raro que no se haya suspendido la jornada.

Pese a la vuelta de 78 golpes, Samuel no se queda con lo negativo: «Lo de hoy lo considero un aprendizaje en toda regla. Son cosas que no suelen pasar y he intentado aprovecharlo. No he jugado mal, salvo un mal drive, el resto de bogeys han venido de tripateos, pero es que por ejemplo en el hoyo 18 he tenido que esperar más de tres minutos para poder patear. Así es difícil, hasta el putt más corto era muy tenso. Yo por momentos pensaba que me llegaba a caer. Buenas sensaciones y mañana a intentar pelear la vuelta».