
Scottie Scheffler y Rory McIlroy han derrotado con rotundidad a Brooks Koepka y Bryson DeChambeau en el Crypto.com Showdown, un duelo de exhibición celebrado en la madrugada del miércoles en el recorrido Shadow Creek de Nevada. La pareja ganadora se lleva a casa diez millones de dólares en criptomoneda. «No tengo ni idea de cómo va esto, creo que ha llegado el momento de ponerme al día, tendré que hacer algunas preguntas», bromeaba Scheffler al recibir este premio único en la historia del golf.
La velada de Las Vegas se vendió por parte de los organizadores como un enfrentamiento entre el PGA Tour y LIV Golf. De hecho, el primer gran enfrentamiento cara a cara entre algunas de las principales estrellas de ambos circuitos, más allá de los Grandes. Lo cierto es que si alguien le ha dado relevancia en estas últimas horas ha sido LIV, con una cobertura intensa tanto en su web como en las redes sociales, mientras que el PGA Tour ha mantenido un perfil mucho más bajo. Si asumimos el mensaje de los que montaron el show, el PGA Tour ha ganado por goleada.
La realidad es que no ha habido color. McIlroy se encargó de cocinar la victoria con un inicio fulgurante y Scheffler la sacó del horno y se la comió, rematando el partido en el hoyo 16 de su partido individual contra Brooks Koepka. Los números son incuestionables. El duelo se dividió en tres modalidades, seis hoyos fourballs, seis foursomes y otros seis individuales y la pareja PGA Tour ganó los tres. Es más, se jugaron un total de 18 puntos, de los que Scheffler y McIlroy ganaron nueve, empataron seis y sólo perdieron tres.
El inicio de McIlroy ha sido rutilante. Arrancó con dos birdies en los dos primeros hoyos para poner dos por delante al PGA Tour. Scheffler, en cualquier caso, no estaba de miranda, sino más bien cubriendo las espaldas de un norirlandés que ha pateado como los ángeles. Empataron el hoyo 3 y resolvieron el fourball por la vía rápida ganando el cuarto hoyo. Se pusieron tres arriba y dos a jugar para completar este segmento. Primer punto para McIlroy y Scheffler.
De ahí pasaron directamente a la segunda parte, el foursome. Saltaron al hoyo 7 para disputar los siguientes seis hoyos en esa modalidad. Fue la modalidad más igualada, aunque siempre dominada por Scheffler y McIlroy. Empataron los dos primeros con claras oportunidades desperdiciadas por Scottie y Rory. Al tercero ya no perdonaron. Tirazo marca de la casa de Scheffler y putt sencillo para McIlroy para ponerse uno arriba y tres a jugar. DeChambeau, nefasto con el putter, dejó escapar una buena opción en el 10 y finalmente en el 11 los golfistas de LIV lograron ganar su primer hoyo. Así, lograron llegar empate al último, pero fue un espejismo. Otro gran putt de Rory en el 12 cerró este tramo con otro punto para el PGA Tour.
Quedaban seis hoyos en formato individual y dos puntos en juego, el correspondiente al enfrentamiento entre Scheffler y Kopeka y el de McIlroy y DeChambeau. Los LIV necesitaba ganar esos dos puntos para forzar un desempate, mientras que a los PGA Tour les servía con medio punto para ganar. Ni siquiera hubo que llegar al final. Scheffler y McIlroy lo resolvieron en el 16, que casi se podría decir que fue como ganar un match play en el 14, puesto que recordemos que sólo se jugaron cuatro hoyos del fourball.
Arrancaron los individuales ganando el hoyo 13 con par. Tanto Koepka como DeChambeau hicieron bogey. En el 14 se puso McIlroy dos arriba, mientras que Koepka ganaba con birdie a Scheffler. Acto seguido en el 15, papeles cambiados, Scheffler ganó el hoyo con par, merced a un tripateo extraño de Koepka, y DeChambeau recortó un punto a McIlroy. Para ello, por cierto, Rory tuvo que hacer doble bogey.
Todo acabó en el 16. Muy al estilo Scheffler. Es un par 5 y tanto Koepka como DeChambeau fallaron la salida. Mientras, Scottie se dejó putt de eagle. Pim, pam. Dos putts para birdie, aunque casi metió el primero, fueron suficientes para ganar el hoyo a Koepka y asegurar ese medio puntos (dos arriba y dos a jugar) definitivo para ganar la exhibición.
El frío y la nocturnidad fueron las grandes curiosidades del partido. Los jugadores, que se desplazaron en buggie, tenían una calentador en el coche para combatir la baja temperatura. DeChambeau, por ejemplo, se iba poniendo y quitando un pluma largo. A partir del hoyo 7, de los foursomes, jugaron bajo la luz eléctrica, con una serie de focos perfectamente dispuestos por el campo para que se viera bien. Lo cierto es que en este sentido la organización fue impecable.
Cada pareja compartía el buggie. DeChambeau y Koepka se fueron intercambiando en los papeles de conductor, mientras que en el otro siempre condujo McIlroy. Se percibió por televisión mucho mejor ambiente entre Rory y Scottie que entre los jugadores de LIV, especialmente por parte de Koepka, muy serio durante toda la noche. Seguramente el resultado, por mucho que sea una exhibición algo escuece, tuvo también que ver en este manera de expresarse.


