
La vuelta de Sergio García (PAR, con una tarjeta de 72 golpes, dos sobre par en el día) nos ha dejado el viernes unas cuantas malas noticias y alguna que no es tan mala, sino más bien todo lo contrario…
Vayamos primero con las malas. En primer lugar, el español ha perdido comba con la cabeza después de un día muy irregular. Extremadamente irregular, habría que puntualizar. Hoy Sergio no ha encontrado el término medio, el punto de equilibrio. Ha cogido sólo la mitad de las calles, pero es que además, siempre que ha perdido calle se ha metido en graves problemas. De hecho, sólo en una ocasión (en su último hoyo, el 9), consiguió cazar el green tras perder el fairway. En el resto de la ocasiones, y han sido unas cuantas (seis) ni cogió green, ni tampoco pudo completar una sola recuperación.
Un auténtico canto a la fatalidad, puesto que estadísticamente tampoco parece normal que siempre se te quede la bola estrepitosamente mal puesta. Pero en fin, ese es el riesgo que se corre cuando no se cogen calles y el azar actúa a sus anchas…
Tampoco el putter le ha ayudado a salir de problemas, puesto que en última instancia no embocaba varios putts en torno a los 3,5 metros para par. Pero el problema no ha estado en los greenes, puesto que Sergio también ha convertido ocasiones de mérito. Por ejemplo, el birdie del hoyo 15 desde unos 8 metros, y alguno más desde esa distancia de los tres metros. Y es que el de Borriol ha entregado una tarjeta con cinco birdies. Lo dicho: de todo menos equilibrio.
La buena noticia es que el español no ha perdido totalmente el pie. Está a ocho golpes de la cabeza. Una distancia considerable, pero no insalvable. Y lo ha conseguido gracias a una fortaleza mental que sin duda ha mostrado y hay que celebrar, porque después del doble bogey del hoyo 3 (se iba al agua de segundo tiro), y del bogey consecutivo en el 4, Sergio se las arregló para sacar el carácter y la furia (menudo su driver en el 8 de más de 320 metros…), pateando para birdie en casi todos los greenes hasta el final y convirtiendo dos de ellos que pueden valer su peso en oro, tal y como se había puesto el panorama.
Análisis de la vuelta de Pablo Larrazábal


