José María Olazábal ha lanzado su primera arenga como capitán del equipo europeo del Royal Trophy, que se disputará a partir del viernes en el Amata Spring Country Club, en Bangkok…
El equipo del viejo continente ya está al completo en Tailandia y han realizado las primeras vueltas de entrenamiento. Olazábal está convencido de la fortaleza de su grupo, pero advierte a los suyos del peligro de caer en la excesiva confianza: "Me gusta mi equipo, es fuerte y tiene calidad. Creo que tenemos una buena oportunidad de ganar, pero respeto mucho al conjunto asiático. Tiene jugadores que atraviesan un gran momento. Muchos hicieron temporadas fantásticas el año pasado", explicó.
Olazábal, que fue vice-capitán de la Ryder Cup en Valhalla, huye despavorido de las comparaciones entre ambos torneos. Es consciente de que una segunda derrota del viejo continente podría dejar algo tocado al golf europeo, pero no quiere que ninguno de los suyos piense en lo que sucedió en septiembre. "La derrota de la Ryder no debe servir de incentivo. Aquello era otro equipo. Tenemos que estar alerta y totalmente concentrados en los asiáticos".
Respecto a su papel, Olazábal lo tiene bastante claro. "Es una gran responsabilidad. Estoy encantado. Mi trabajo será conseguir que los jugadores se sientan a gusto y contentos". Tampoco quiere darle muchas vueltas el jugador español sobre si este duelo entre Europa y Asia puede ser tomado como un examen para sus aspiraciones a la capitanía de la Ryder. "No voy a negar que la capitanía de la Ryder es algo que tengo en la cabeza, aunque en un segundo plano. El resultado aquí puede ser importante, pero mi único objetivo esta semana es que los jugadores se sientan a gusto", insistió.
Por último, tuvo un recuerdo hacia Seve Ballesteros. "Me gustaría que estuviera aquí", señaló, aunque resaltó que las decisiones serán suyas. "He hablado con él varias veces, pero tomaré mis propias decisiones, según mis ideas".


