
Louis Oosthuizen (-16) comienza su temporada y el año 2013 con una victoria en el Volvo Champions que lo catapulta al top-5 en el ranking mundial…
Él era el máximo favorito al triunfo en el Durban Country Club esta semana, o así lo dictaba su posición en la élite del golf mundial, y ha correspondido a las expectativas, sobre todo con una vuelta dominical de esas que echan humo (66 golpes) y presionan al líder hasta reventarlo…
Scott Jamieson (-15) era ese líder agobiado a mitad de recorrido. En el hoyo 4 casi podía dársele como ganador después de arrancar con dos birdies tempraneros que neutralizaban el explosivo comienzo de Oosthuizen, precisamente (también dos birdies en los primeros hoyos), y de Jaidee (birdie en el 1). Pero acto seguido pasaba lo que pasaba y que nadie se atreva a preguntar por qué, sencillamente porque no existe una respuesta: el escocés pegaba de salida una horrorosa madera 3 al bosque en el hoyo 5 (doble bogey, después de regresar al tee para salir de nuevo…) y su decidido trote hacia la segunda victoria de la temporada tornaba en sufrido tránsito a ninguna parte.
O para ser más justos y precisos: en realidad, Jamieson aún luchó contra la adversidad y las secuelas de aquel mal swing en el 5. Y tuvo sus opciones, pero no embocaba nada. Todavía estuvo a punto de rescatar un desempate ante Oosthuizen con el mejor golpe de su vuelta. Necesitaba el eagle en el 18 para empatar con el sudafricano. Se trata de un par 4 corto en el que se puede tirar a green desde el tee y el primer disparo del escocés se había marchado a la izquierda del green. Tenía un approach de unos cuarenta metros al agujero y lo hizo de maravilla, hasta el punto de dejarla casi asomada al balcón de la cazoleta. Un magnífico autógrafo final de un jugador que, seguro, va a seguir dando guerra este año y en adelante.
Jamieson ha dado facilidades con una vuelta final de par, pero Oosthuizen es mucho Oosthuizen. Es un killer silencioso, aunque aparezca permanentemente disfrazado de apacible granjero. ¿O no es un disfraz? Sostiene en público sin inmutarse que tan importante es para él la gestión y el desarrollo del negocio familiar, una granja sudafricana con todos sus avíos, como ganar un torneo. Incluso, pone al golf en un segundo plano.
Pero a sus 30 años acaba de conseguir la sexta victoria en el circuito europeo y parece muy cerca de su plenitud deportiva. Si el está bien no hay quien le tosa. En su versión más fina, ni siquiera podría decirse que el mejor McIlroy o el mejor Woods peguen más yemazos o las dejen más cerca… Es un fuera de serie muy capaz de luchar con naturalidad este año por un puesto consistente y regular entre los tres primeros del mundo (ya es el Número 4…).
Rafa Cabrera Bello (-8) ha conseguido finalmente una plaza entre los diez primeros. Una sana e interesante declaración de intenciones a las puertas de la gira del Desierto. En efecto, va a luchar con uñas y dientes por meterse en el Masters y por afianzarse para el Accenture. Por asomar en las grandes citas, en definitiva. El año pasado probó semejante manjar y se ha enganchado…
Gonzalo Fernández Castaño (-6) ha terminado asimismo con su mejor vuelta de la semana, un notable 68 como aperitivo para Abu Dhabi y con la sensación de haber desplegado un potente golf durante el fin de semana, aunque con falta de pegada en los greenes (hoy, tarjeta libre de bogeys). Olazábal (+5) tendrá que afinar lo suyo de tee a green, puesto que ha terminado el torneo cazando tan solo un 55 por ciento de greenes en regulación, cifras que se expresan gráficamente en cuatro sencillas palabras: problemas y más problemas.
* Foto de Michael Denker


