
Doral se prepara para vivir una nueva victoria de Tiger Woods. Es lo que se respira en Miami. Se palpa, se siente y hasta se lee en las camisetas de los irreductibles fanáticos que acompañan al Número 2 del mundo.
A nadie se le pasa por la cabeza que pueda dejar escapar una oportunidad de este calibre. Está batiendo todos los récords del torneo, su putt es una apisonadora y tiene cuatro golpes de ventaja sobre Graeme McDowell. Tiger ha ganado 50 de los 54 torneos que empezó el domingo liderando y nunca permitió que le remontaran tantos golpes. Ciertamente, todo parece a su favor.
No obstante, el torneo aún no está liquidado. Y eso ya es decir mucho. Hubo un instante en que pareció que el trofeo se lo podrían entregar esta misma noche. Tiger llegó a tener seis golpes de ventaja a falta de tres hoyos. Su festival en los greenes, y en general en todas las parcelas del juego, no encontraba respuesta. Sólo el bravo Graeme McDowell aguantaba el envite y pareció que todo se iba al garete cuando firmó un feo doble bogey en el hoyo 14. Pero el norirlandés es fiero como pocos y se crece en este tipo de situaciones, jugando en Estados Unidos, junto al Vellocino de oro norteamericano.
G-Mac aún guardaba una carta en la manga. Firmó un estratosférico eagle en el hoyo 16. Su drive alcanzó el green y enchufó el putt desde el collarín. Despertó a Tiger. No, el torneo aún no estaba acabado.
Para añadir algo más de emoción, Woods encestó su bola en una palmera en el hoyo 17. Bogey, y McDowell a tres golpes, que casi son dos porque tuvo un putt de birdie de cuatro metros que pasó rozando. Tiger se tambaleaba, pero volvió. Acabó con un birdie marca de la casa en el hoyo 18. Gran salida, muy buen hierro 9 y extraordinario putt. Uno más. Bendito Stricker y su consejo. Lleva 74 putts en tres días. Una barbaridad.
Tiger saldrá mañana con cuatro golpes de ventaja. La comida está en la mesa, cierto, pero aún hay que digerirla. Si mantiene el nivel de juego de los tres primeros días sólo quedará tenderle la mano y felicitarlo por una nueva hazaña: sería su séptima victoria en este torneo. Pero si duda las pasará canutas.
Lo que tiene por detrás es muy serio. McDowell se agarrará a su cuello y Mickelson y Stricker, el ‘profe’, pueden volar muy bajo en Doral. También hay que meter a los que están a siete golpes, y ahí, entre otros, se encuentra Sergio García. Ya ven, mucho cazador con ganas de arruinar el festín al Tigre.


