Tiger Woods ha cerrado este miércoles uno de los frentes abiertos desde el grave episodio que protagonizó el pasado mes de marzo en Florida. El ganador de 15 Grandes alcanzó un acuerdo con la Fiscalía durante su comparecencia ante el tribunal del condado de Martin por el caso de conducción bajo los efectos de sustancias (DUI) que se abrió después del accidente que sufrió el 27 de marzo en Jupiter Island. La principal consecuencia será importante: no podrá conducir durante los próximos cinco años.
Woods, de 50 años, acudió al juzgado de Stuart acompañado por su pareja, Vanessa Trump, que permaneció junto a él durante una vista en la que el estadounidense apenas tomó la palabra. Hasta ahora se había declarado no culpable de los cargos de conducción bajo los efectos de sustancias con daños materiales y de negarse a someterse a una prueba legal.
MOMENTS AGO: Tiger Woods walked into a Florida courtroom with partner Vanessa Trump by his side as he prepares for a change of plea hearing in his DUI case.
He previously pleaded not guilty to DUI and refusing to submit to testing after deputies said he failed a sobriety test.… pic.twitter.com/aSaQnuE80V
— Fox News (@FoxNews) September 2, 2026
El acuerdo alcanzado con la Fiscalía permitió rebajar el principal cargo de DUI a uno de conducción temeraria (reckless driving), considerado segunda infracción. Además, el segundo cargo quedó modificado a una infracción de conducción negligente (careless driving). El juez Darren Steele impuso una suspensión de cinco años del permiso de conducir por cada una de ellas, aunque ambas se cumplirán de manera simultánea, por lo que el castigo efectivo será de cinco años y no de diez. Woods deberá afrontar además multas económicas.
El juez fue especialmente contundente al explicarle las condiciones de la sentencia. Woods no dispondrá de ninguna excepción que le permita ponerse al volante durante ese periodo y fue advertido de que conducir con el permiso suspendido podría llevarle de nuevo a prisión.

El accidente y las imágenes de su detención
El caso se remonta al pasado 27 de marzo, cuando el Land Rover conducido por Woods impactó contra el remolque de una camioneta mientras circulaba por una carretera residencial de Jupiter Island, muy cerca de su domicilio. El vehículo del golfista terminó volcando sobre uno de sus costados. Ni Woods ni el conductor del otro vehículo sufrieron heridas, aunque el accidente provocó daños materiales valorados en unos 5.000 dólares.
Según el informe policial, los agentes apreciaron en Woods varios signos de deterioro de sus facultades durante las pruebas de sobriedad realizadas después del accidente. El estadounidense dio negativo en la prueba de alcoholemia, pero se negó a proporcionar una muestra de orina, utilizada para detectar la presencia de drogas o medicamentos. Durante el registro, los agentes encontraron además dos pastillas de hidrocodona, un potente analgésico opioide, en uno de los bolsillos de Woods.
JUST IN: Tiger Woods faces five years without a driver's license under a plea agreement following his DUI hearing.
Woods pleads guilty to careless driving and faces two five-year driver's license suspensions that the judge allows to run concurrently, meaning they will not stack… pic.twitter.com/lkTKawPBXO
— Fox News (@FoxNews) September 2, 2026
El propio Tiger explicó a los agentes que había tomado varios medicamentos con receta aquel día. Poco después de hacerse público el arresto, anunció que se apartaba temporalmente de sus actividades para someterse a tratamiento y centrarse en su salud. La Justicia le autorizó posteriormente a abandonar Estados Unidos para ingresar en un centro de tratamiento en Europa.
No era el primer episodio de estas características para Woods. En 2017 fue detenido también en Florida por un presunto DUI después de que la Policía lo encontrara dormido al volante. En aquella ocasión tampoco había consumido alcohol y atribuyó su estado a una combinación de medicamentos. El caso terminó igualmente con un acuerdo por el que se declaró culpable de conducción temeraria.
El episodio de marzo provocó una nueva interrupción en la actividad pública de una leyenda del golf cuya carrera ha estado marcada durante los últimos años por las lesiones, las operaciones y los accidentes. Woods todavía no ha regresado a la competición desde entonces, aunque reapareció públicamente el pasado 23 de junio para participar en la presentación de los planes del PGA Tour para remodelar su calendario a partir de 2028 y continúa ejerciendo como presidente del Future Competition Committee del circuito estadounidense.




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