El Chevron Championship, primer major femenino de la temporada, vivió esta pasada madrugada un desenlace para la historia. Por primera vez cinco jugadoras terminaron empatadas después de 72 hoyos y tuvieron que jugarse el título en un emocionante playoff. Y lejos de lo que podría esperarse en un desempate tan numeroso, la batalla final apenas duró un hoyo, con la japonesa Mao Saigo haciendo birdie en la útlima bandera del Jack Nicklaus Signature Course para imponerse. Una jugadora muy joven, que apenas lleva un año en el circuito, y todavía no había ganado en el LPGA.
Saigo nació el 8 de octubre de 2001 en Funabashi, Chiba, en Japón. Empezó a jugar al golf a los cinco años de edad, pasión que heredó de su padre, al que acompañaba al campo. Y durante su infancia, tuvo como referente a Yuri Fudoh, histórica jugadora del LPGA de Japón ganadora seis años seguidos del circuito de su país y primera en superar los 100 millones de yenes en ganancias.
En 2019, la brillante ganadora del Chevron, conquistó el Campeonato Amateur Femenino de Japón. Un año después se hizo profesional y en 2021 logró siete segundos puestos y la cuarta posición de la lista de ganancias de la gira japonesa. En 2022 comenzó su explosión definitiva, ganando cinco torneos (tres títulos y dos segundos puestos en sus seis primeras apariciones del año). Y después de añadir un sexto triunfo en 2023, probó suerte en la Escuela del LPGA estadounidense…
Terminó segunda en la Q-School, ganándose una tarjeta para 2024. Y en su temporada como novata de la gira, empezó a mostrar todo su talento hasta el punto de ser elegida Rookie del Año, premio Louise Suggs Rolex, del LPGA Tour después de superar 24 de 29 cortes, lograr siete resultados entre las 10 primeras y dos segundos puestos, en el CPKC Women’s Open y el Buick LPGA Shanghai. Una temporada en la que ganó más de 1,6 millones de dólares.
Las actuaciones previas en los Grandes de la pequeña golfista japonesa, que apenas mide 1,59 metros de estatura, ya habían dejado claro que estábamos ante una futura ganadora de majors. Había terminado entre las 10 mejores en tres de los cinco eventos importantes femeninos con un tercer puesto en el Evian Championship de 2022 como mejor resultado. Ahora, une su nombre al de las otras cuatro jugadoras japonesas que habían ganado algún grande dándole a su país el único que le faltaba (Ayaka Furue ganó el Evian Championship en 2024, Yuka Saso se impuso dos veces en el US Women’s Open, Hinako Shibuno conquistó el AIG Women’s Open de 2019 y, hace casi medio siglo, en 1977, Chako Higuchi había ganado el KPMG Women’s PGA).
Saigo, que estudió en la Universidad Nihon Wellness Sports, al noreste de Tokio, elige cualquiera de sus hierros cortos como sus palos favoritos. Su mejor resultado como profesional en una sola ronda es un 63, pero ayer fue suficiente con una ronda final de 74 golpes y con jugar con inteligencia un hoyo 18 el The Woodlands que le dio el título: bola a la calle desde el tee, segundo golpe buscando el panel publicitario bajo las gradas, recuperación desde el rough y birdie. Así se metió en el playoff y así lo resolvió ante sus cuatro rivales.
«Era mi sueño conseguir un major. Poder hacerlo realidad y ganar este torneo me hace muy feliz», dijo. «El año pasado estuve muy cerca y fue muy decepcionante. Este año al fin he podido ganar y lograr un título en la LPGA, así que estoy extremadamente emocionada», añadió. Una victoria que tiene como tradición darse un chapuzón en el lago del hoyo 18 que Mao cumplió… con condiciones: «Me daba vergüenza saltar sola, así que invité a otras personas a saltar conmigo. No soy buena nadadora y al principio pensé que me iba a ahogar».
Para Saigo, «el momento decisivo fue el birdie del 18» y su gran éxito es «resultado de mi trabajo duro y el de mi equipo». Ahora, como ganadora de major, confirma su intención de convertirse en una referencia para su país: «Quería avanzar paso a paso y no presionarme demasiado. Mis predecesoras allanaron el camino, pero yo también quería ser fiel a mí misma». Y mira al futuro con mucha ambición… «Todavía quedan cuatro majors más este año y quiero aspirar a ser la Número Uno del mundo», asegura. Casi nada para esta joven talento que llega dispuesta a revolucionar el circuito femenino estadounidense.



