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El bello gesto de Tommy Gainey al renunciar a jugar un torneo del Korn Ferry Tour

Un guantazo de generosidad y honestidad

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Tommy Gainey.
Tommy Gainey. © Eoin Clarke

Hay gestos que explican mejor que cualquier historia muy bien elaborada por qué el golf, de vez en cuando, aún conserva ese poso de deporte con códigos propios. O al menos, si no el golf, algunos golfistas. En este caso, hablamos de Tommy Gainey, el veterano estadounidense. Conocido en el circuito como “Two Gloves” porque juega con dos guantes, ha protagonizado uno de esos detalles que marcan y que invitan a pensar que podría cundir el ejemplo con otros casos: ha decidido renunciar a disputar el torneo inaugural del Korn Ferry Tour en Bahamas, un campeonato en el que tenía plaza asegurada por su condición de antiguo ganador, para que ese hueco lo aproveche un jugador más joven.

No es un movimiento menor. El torneo reparte un millón de dólares y el campeón se lleva alrededor de 180.000. En un circuito en el que cada semana cuenta y cada cheque puede cambiar un año entero, Gainey ha preferido poner la mirada en la foto completa.

Según contó en una conversación telefónica con Ryan French (Monday Q Info), el propio Gainey lo resumió de una manera que refleja la realidad del golf profesional de hoy: “Es diez veces más duro que cuando yo empecé. No quería quitarle un sitio a un chico”. Y añadió un matiz importante, de persona que se viste por los pies: antes de hacerlo, llamó al director del torneo para dejar claro que su decisión no iba contra el torneo. “No quiero faltarle el respeto al torneo. Estos jóvenes son tan buenos que cualquiera puede ganar, incluso el último del campo”. Realmente es un torneo que le puede cambiar la vida a algún jugador, a él ya no. Y se había ganado su plaza, nadie se lo había regalado. Generosidad, honestidad y sentido común.

Una carrera de altibajos… y un gesto que pesa más

Gainey nunca fue una superestrella, ni alguien instalado en la comodidad del estatus. Precisamente por eso su renuncia tiene todavía más valor. Su historial en la élite es el de un jugador que se lo ha tenido que ganar todo a base de oportunidades contadas, rachas y vueltas a empezar.

Su gran momento llegó en 2010, cuando ganó dos veces en el entonces Nationwide Tour (hoy Korn Ferry). Aquello le abrió la puerta del PGA Tour y en 2012 firmó la que sigue siendo su única victoria en el circuito grande: el McGladrey Classic (hoy RSM Classic), donde cerró el torneo con un espectacular 60 final en Sea Island para levantar el título.

Pero el foco dura lo que dura y Gainey también comprobó esa parte ingrata del golf: fue perdiendo presencia, se quedó sin estatus y el camino volvió a empinarse. Aun así, en 2020 levantó de nuevo un trofeo del Korn Ferry en Bahamas, una señal de que seguía ahí, peleando. Ha ido y venido. Se ha ganado la vida, pero no es millonario como para renunciar a un torneo del Korn Ferry.

Cuando parecía que había desaparecido de los focos, llegó un nuevo giro: ya con 50 años, Gainey se ganó su sitio en el PGA Tour Champions de la forma más dura y bonita, desde la previa del lunes. En octubre pasado ganó el Constellation Furyk & Friends como Monday qualifier y se garantizó la exención completa para 2026 en el circuito senior.

Con ese billete ya sellado, su vuelta a Bahamas para arrancar el Korn Ferry podía sonar a premio, a guiño del destino. Sin embargo, Gainey lo ha convertido en otra cosa: en una oportunidad regalada a otro que lo necesite más.

Ahora, “Dos Guantes” tiene marcado en rojo su estreno como miembro a tiempo completo del Champions: será el 22 de enero en el Mitsubishi Electric Championship at Hualalai. Pero, pase lo que pase allí, lo que ya se ha llevado esta semana no se mide en una clasificación: el respeto de sus compañeros y el aplauso de cualquiera que sepa lo que cuesta ganarse un sitio en la élite.