
Durante su tradicional intervención de Acción de Gracias, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encontró un hueco para hablar de uno de sus temas favoritos: el golf. A sus 79 años, el mandatario no oculta su pasión por este deporte, ni mucho menos deja pasar la oportunidad de recordar sus hazañas personales en los campos que, además, en muchos casos son de su propiedad, como el emblemático Turnberry, en Escocia.
En una videollamada con miembros del ejército, Trump fue preguntado por un posible duelo en el campo con su predecesor en el Despacho Oval, Joe Biden, una idea que ya generó polémica durante la última campaña electoral.«Me encantaría», respondió. «Lo he invitado, pero no quiere aparecer». Acto seguido, el presidente se lanzó a reivindicar su nivel como jugador.
«He ganado 38 campeonatos de club, y apenas puedo practicar. Gané uno el año pasado, derrotando a un chico de 27 años», relató. Según Trump, la distancia generacional no fue una excusa: «Le dije: ‘Soy décadas mayor que tú, pero la calle del fairway no sabe tu edad. Yo por el centro, tú en el rough'».
Consciente de las acusaciones de hacer trampas que lo han acompañado en los últimos años, el líder estadounidense quiso despejar dudas: «Los campeonatos de club son nuestros majors. He ganado 38, todos legítimos. Tiene que serlo, porque en estos torneos te sigue mucha gente».
El debate sobre su hándicap, sin embargo, sigue siendo recurrente. Trump sostiene que, tras su más reciente victoria en un campeonato interno, debería situarse «alrededor de scratch o mejor. «Apenas entrené, estaba pasando por muchas cosas y aun así vencí a un jugador +3 de hándicap», afirmó. «Soy un buen golfista», sentenció, con su habitual falta de modestia.
Mientras Estados Unidos celebraba el festivo, el presidente volvió a dejar claro que para él, la Casa Blanca puede ser su despacho… pero el golf sigue siendo su territorio favorito para competir y presumir.


