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Un formato que pierde en las distancias cortas

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El nuevo formato del campeonato del mundo match play venía cargado de buenas intenciones e indudables atractivos. A la hora de la verdad, y no sólo por la espantada de los cabezas de serie, no termina de convencer. Ni suaviza del todo el efecto devastador del match play (si no gano, me voy ya mismo a casa), ni tampoco se disfruta al ciento por ciento del drama de este formato. Resulta un híbrido interesante a ojo de pájaro que pierde atractivo en las distancias cortas…

Lo que de verdad le gustaría al genio de la cosa televisiva para apaciguar el hambre de audiencias  no podría llamarse ‘campeonato del mundo match play’, aunque está más que inventado: un inicio de torneo a medal play y un final apoteósico con cruces a match play. Un prototipo del invento: dos o tres rondas de medal y después una selección de los 16 ó 32 mejores para terminar de jugarse el título bajo formato match play.

– ¿Ustedes creyeron intuir también ese punto de ansiedad o prisa que sufrió Billy Horschel en los hoyos definitivos de su partido ante McIlroy? Nada que por otro lado sea anormal cuando realmente estás rozando la posibilidad de eliminar al número uno.

– Una dosis de absurdos vaticinios: el ganador de este Cadillac saldrá de alguno de estos partidos de octavos: Fowler-Oosthuizen y Casey-Schwartzel, que por cierto se cruzarían en semifinales.

– Lee Westwood habrá saboreado convenientemente su victoria, enorme, ante Jordan Spieth. El joven número 2 del mundo se iba a casa después de jugar tres por debajo del par, pero es que se encontró con la versión de granito del inglés. La paradoja: Westwood se aferró al triunfo en una suerte que no es la suya en apariencia: embocando un chip para salvar un par milagroso en el hoyo 16.

– ¿En qué piensa o qué hace Hideki Matsuyama durante esos seis segundos que está sobre la bola antes de iniciar el swing de putt? Es una eternidad. Si el misterio aún no ha sido desvelado (lo ignoramos ahora mismo), nos comprometemos a contárselo con pelos y señales.

– El incidente en el partido entre Miguel Ángel Jiménez y Keegan Bradley, comentado y analizado suficientemente, quizá nos ha hecho pasar por alto lo más importante de todo: Miguel venció y convenció, con una tarjeta con cinco birdies y un bogey, que encadenaba a otra buena actuación antes Oosthuizen, aunque en aquella ocasión perdiera. El caso es que parece llegar en buen momento al Open de España.

Resultados en vivo del WGC Cadillac Match Play 2015