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Un joven profesor de sí mismo

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La Final del Peugeot Tour, el fin de fiesta de nuestro circuito nacional, nos ha dejado el liderato de otra joven promesa de nuestro golf, Jaime Camargo (-10), que en 36 hoyos sólo ha tenido un cortocircuito (el jueves, doble bogey en el hoyo 15 del Zaudín sevillano)…

No es mal asunto para alguien que va a jugar ya mismo la segunda fase de la Escuela del circuito europeo.

Camargo tiene 22 años, pero se hizo profesional hace tres, con solo 19, así que tiene muy claro cuál es su camino… Golf, golf y golf. "Mi aspiración es ser jugador del circuito europeo, tener la tarjeta. Después, quién sabe, este deporte es muy complicado y nunca sabes qué puede pasar", nos explica.

Jaime ha sido un fijo en los equipos de la Andaluza, si bien apenas ha podido representar a España, entre otras cosas por lo pronto que decidió dar el salto al profesionalismo. Comenzó a jugar con 12 años en el club El Paraíso de Marbella, aunque hasta ese momento, y como le ocurre al noventa por ciento de los chavales españoles, lo suyo era el fútbol. Al menos era lo que más le gustaba. "Yo empecé a jugar al golf con 12 años con Tomás Bellido en El Paraíso, para pasar el rato. Pero enseguida empezó a encantarme. Así que en un año ya dejé el fútbol y me puse sólo con el golf", cuenta.

Es un jugador largo y agresivo. Le pega muy duro, "aunque Álvaro Quirós todavía me saca", comenta con gracia. Lo curioso es que es uno de esos casos de jugador que trabaja un poco a su aire, por sensaciones, y sin unas directrices claras y meridianas. "De vez en cuando me mira un poco Juan Holgado, pero voy por libre. Trabajo un poco por sensaciones. Pero estoy pensando en coger a un psicólogo y a un preparador físico. Lo he hablado con la Federación Andaluza, a ver si me pueden echar una mano".

Jaime lleva, por ejemplo, tres semanas trabajando muy fuerte pensando en esa segunda fase de la Escuela del circuito europeo (pasó en Milán la primera fase). Pero en ocasiones necesitaría algunas directrices para optimizar todo ese esfuerzo. Un detalle revelador, que nos cuenta el propio jugador: "yo hago gimnasio, porque es necesario, pero a veces tampoco tengo muy claro qué tengo que hacer en el gimnasio para trabajar del mejor modo. Ya digo, voy un poco por sensaciones".

Tarjetas como la que él ha entregado hoy o ayer en El Zaudín demuestran, por supuesto, que tiene madera, que hay birdies en su bolsa. "Yo sé que tengo juego para pensar en el circuito europeo, pero luego nunca sabes qué puede pasar".  A partir de aquí, seguro que ese talento que va por libre, aún podría dar más frutos con un asesoramiento profesional claro y concreto. Él ya lo está buscando…