
Bubba Watson (-17) lidera con mano firme el WGC Cadillac en Doral. Los mejores jugadores del mundo han desnudado hoy al Blue Monster, como hacen año tras año en cuanto no sopla demasiado el viento…
También cuando sopla resulta un recorrido ciertamente vulnerable (ya lo hemos visto en las dos primeras jornadas). ¿Resulta este hecho irrebatible una nota negativa? En realidad, no. De hecho, la gracia del Blue Monster quizá sea esa: si juegas bien al golf le puedes hacer un roto, pero necesitas poner la bola en calle, porque de otro modo puede terminar por desesperarte
Watson, el peculiar zurdo norteamericano, no ha sufrido demasiado los rigores de la presión (hoy, tarjeta de 67 golpes). Quizá mañana sea otra historia, pero ante semejante individuo, genial e imprevisible, uno casi nunca sabe a qué atenerse. Siempre se agradece su presencia en los últimos partidos, porque él es sinónimo de espectáculo.
A su estela, a tres golpes, se sitúan Justin Rose y Keegan Bradley. El inglés es hoy por hoy un homenaje andante a la solidez. Y el joven norteamericano de 25 años sigue demostrando que la campanada del PGA y, en general, su extraordinario 2011, no fueron flor de un día. Antes bien, este muchacho, que sólo ha hecho un bogey en 54 hoyos, no ha bajado del puesto 22º en todo el año 2012. Y ya van unos cuantos torneos.
Por momentos (deliciosos momentos) la jornada pareció algo así como un duelo en la distancia entre Rory McIlroy (-9) y Tiger Woods (-9), antes incluso de que el partido estelar se pusiera sobre el tee del hoyo 1. El norirlandés, que venía desde muy atrás, llegó a ponerse nueve abajo en los primeros doce hoyos. Y Tiger comenzaba con tres birdies consecutivos… ¿Se dio cuenta Watson de la que se estaba formando en el campo mientras apuraba su puesta a punto en el putting green?
Si así fue no lo pareció. Es cierto que en el hoyo 1, donde firmó el eagle para despejar fantasmas, se alió con la suerte, ya que un bote mágico enderezaba un segundo tiro que no iba a bandera. Pero su recital con los segundos tiros, dejando un puñado de birdies dados con una paz infinita, contrarrestaba bien pronto la carga de los dos pesos pesados, Bubba iba a lo suyo.
Atendiendo a la secuencia de Rory y a la exhibición de hierros y putts, hay que reconocer que la sombra de un magno 61 casi se hizo carne. Pero el de Holywood se desinflaba en el último tercio de la jornada. De todos modos, hoy ha dado otro golpe sobre la mesa. Y ha defendido el Número 1 con clase y vigor. Un mal día suyo y uno bueno de Luke Donald (-9) podían haberlo dejado en el aire de cara a la jornada dominical. Aún así no podrá descuidarse mañana (Donald, siendo 4º podría desbancarle si él cae al puesto 26º o peor).
Tiger tropezó mucho antes (bogey costosísimo en el par 5 del hoyo 8), pero de todos modos su golf fue soberbio por momentos. Y su raza encomiable. Nunca desesperó. Y siempre que cayó volvió a levantarse, para finalizar con un birdie mayestático en el tremendo 18. Está ahí. Impone. Demuestra su talla de gigante casi cada semana. Pero… De momento siempre hay un 'pero'. Hay que ver cómo termina mañana, aunque cada vez está más cerca de la excelencia. Las posibilidades que ofrece este campo y el recuerdo fresco de ese 62 monstruoso de hace una semana en un recorrido mucho más duro, todavía dejan abierta una puerta.


