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“You are a baby”, le dicen al pasar…

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Miguel Ángel Jiménez peleará por la victoria en el WGC Cadillac Championship tras firmar 69 golpes

Miguel Ángel Jiménez se levantará este domingo dos horas antes de comenzar su última ronda en el WGC Cadillac Championship y con los ojos aún medio cerrados se irá directo al gimnasio para inicar su rutina pre-vuelta.

Diez minutos de elíptica para poner en marcha el corazón y a estirar durante 25 minutos. Después, desayuno y al campo de prácticas. Como siempre. Haga frío, calor, viento, nieve o truene. Como hace diez años, o ahora con 50… pero, un momento, ¿seguro que tiene 50?

Emilio, su preparador físico y amigo, le ayudará a poner en marcha la máquina. Es un día importante, el malagueño va a pelear un domingo más por la victoria en un torneo, no en cualquier torneo, en el WGC Cadillac Championship. Se lo ha ganado con una espléndida vuelta hoy sábado de 69 golpes, la cuarta mejor vuelta del día, ojo, tras Tiger Woods (66), Número Uno del mundo; Jimmy Walker (67); Número Uno del PGA Tour y Jason Dufner (68), el último ganador de un major.

Así se las gasta Miguel Ángel Jiménez. No es de extrañar que en el tee del hoyo 18 un aficionado norteamericano le grite al calor de alguna cerveza: “Mechanic, you are a baby…”. Jiménez no lo escucha, está concentrado en la difícil salida del hoyo final del Blue Monster, pero da igual, no le hace falta. Lo sabe. “Pues claro que soy un niño, tengo 20 años aquí, que es lo más importante”, afirma señalándose la cabeza con una sonrisa de oreja a oreja tras firmar la tarjeta.

Jiménez se encuentra al par total, a tres golpes de los líderes, y saldrá en el antepenúltimo partido del día, junto a Jamie Donaldson, y tras cuatro americanos: Reed (-4), Mahan (-2), Dufner (-2) y Tiger (-1). Estados Unidos, Europa, domingo y remontada… Aquí sueltas la palabra Medinah y más de uno se echa a temblar.

Miguel ha cogido hoy nueve calles y diez greenes, pero ha recuperado y pateado como los ángeles. De los últimos diez greenes, siete han sido a un putt. Cosa seria. Cuando el putt funciona, Jiménez está arriba. Su juego largo raras veces falla, así que no busquen mucho más. Y si hablamos de putt esta semana, hay que dar su cuota de responsabilidad a su hijo mayor, Miguel Ángel, con el que estuvo trabajando a principios de la semana. “Buscábamos más conexión entre el cuerpo y las manos, que el tronco superior funcionara como un todo. Juntamos los brazos y los pegamos al cuerpo”, explica el joven que está estudiando en Fort Lauderdale y apenas tiene cuatro años menos que Patrick Reed, el líder del torneo.

Ojo a los números de Miguel hoy en los greenes: ha metido 33 metros de putt, nada menos. Sólo ha fallado uno de tres metros hacia abajo, ha metido uno de ocho metros en el hoyo 10 para birdie y dos de los tres que ha tirado entre tres y cuatro metros y medio. Es decir, un rifle de precisión. Los dos últimos, en el 17 y 18, para birdie y para par, de cinco metros cada uno, han sido majestuosos.

Si quitamos de la ecuación el dantesco día de ayer, con un vendaval de mil demonios, resulta que el de Churriana sólo ha cometido un bogey en 36 hoyos, el que hacía hoy en el hoyo 5. Está jugando bien, pegando fenomenal a la pelota, pateando de forma espléndida y disfrutando. Es la versión más peligrosa de Miguel.

Y si aún tienen dudas de que sigue siendo un niño, no se pierdan esta anécdota final. Jiménez acaba de firmar la tarjeta y charla con su caddie y su preparador físico. “Buenos, entonces qué hacemos, ¿pateamos un poquito y damos unas bolas?”, pregunta Miguel. “No”, responden ambos al unísono. “Vale, ¿pues nos vamos al gimnasio a hacer algo?”, insiste. “Tampoco”, dicen. “Ya ves, Pisha, no me dejan trabajar, que me tengo que ir a descansar”, asegura con una sonrisa, aunque reivindicativo. Como un niño al que no le dejan jugar más con su juguete favorito. Resultados.