Decían que era golf, pero por momentos lo de Jon Rahm (-4) con el Le Golf National de París ha sido más bien boxeo o judo. Menudo combate ha librado el golfista de Barrika en la primera jornada del torneo de los Juegos Olímpicos. Ha firmado una tarjeta de 67 golpes de ida y vuelta. Sopapo va, sopapo viene. Mucho acierto, mucho golpe de magia, y también algún que otro error. Eso es lo que le ha impedido estar un poco más cerca del líder, el japonés Hideki Matsuyama (-8).
Sea como fuere, se trata de un buen inicio en los Juegos, cogiendo posiciones, situándose ya en la parte noble de la clasificación con vistas a los 54 hoyos que restan. Es sexto. No se va con la sensación de ir a remolque, de tener que hacer más de la cuenta en los próximos días para optar a medalla, sino con la convicción de que está metido en la pelea por todo.
Su ejercicio de resiliencia ha sido sobresaliente. La jornada de golf ha salido perfecta en Versalles, donde se encuentra el Le Golf National, unos kilómetros al oeste de París. Cero viento al inicio, escasísima brisa con el paso de los minutos y un campo muy receptivo por las lluvias caídas. Cada calle cogida era una opción de dejar la bola muy cerca, como ha demostrado el propio Matsuyama con sus 63 golpes.
Rahm se puso en marcha en el hoyo 3 con un eagle desde fuera de green. Primer toque de magia. No sería el último. A partir de ahí, se quedó frenado. Desde el tee ha estado notable, pero los hierros no andaban absolutamente finos. No eran un desastre, pero su radio de putt para birdie era demasiado lejano para descontarse golpes. En esas, llegaron dos bogeys consecutivos. Bajón. Se colocaba al par, lejos de la cabeza.
En el 7 pagó el peaje de jugar desde el rough tras una mala salida a la izquierda. Es lo que tiene este campo. No es el drama de la Ryder Cup de 2018, pero sigue siendo penalizador, sobre todo en algunas zonas. Acto seguido, se produjo otro bogey, ahora en el 8, por un tripateo. Tocaba remar. Y es lo que hizo Rahm.
Hizo birdie en el 9, de manual, cazando el antegreen de dos en este par 5. Ahí se inició una racha descomunal. Arrancó con otro golpe de magia. Embocando desde el rough de la derecha del green del hoyo 12 para birdie. Decíamos que no le estaban saliendo las cosas a Jon este año, que le faltaban esos momentos de brillantez extra, esos bonus, y da la sensación de que todo cambió con esa bola que embocó para birdie desde unos 40 metros en el hoyo 7 de Royal Troon. Ahora sí le pasan cosas buenas, como ese birdie desde una situación en la que olía más a bogey.
Firmó otro birdie en el 13 y remató con un golpe de fábula en el 14, una madera sideral desde la calle a unos dos metros de la bandera para eagle. Ding, dong. Dentro. Uno más. De golpe y porrazo, sobre todo porrazo, se ponía con -5, en la tercera posición, en la pomada más absoluta.
Pero ya decíamos que lo de hoy era más boxeo que golf. Le Golf National le esperaba a la vuelta de la campana para soltarle otro guantazo. Fue en el 16, par 3. Mal golpe de Rahm desde el tee, agua y doble bogey. Vuelta a -3, algo lejos y, sobre todo, palo anímico.
Jon se repuso de la mejor manera que sabe y como hacen los campeones. Sacó un birdie sensacional en el 17, con una gran salida y un tiro fantástico a metro y medio de la bandera. En el 18 decidieron darse una tregua para acabar como amigos. Par sencillo, aunque todavía tuvo que meter un compromiso de algo más de un metro para par.
Jon está metido de lleno en la pelea por ganar. Pedía en Valderrama empezar bien los torneos para no tener que ir a remolque. Este 67 se lo garantiza.
Por su parte, David Puig (-2) ha terminado su debut olímpico con una sensación agridulce. Ha empezado el torneo como una moto. Le ha hincado el diente al Le Golf National y al paso por el hoyo 11 se había colocado con -5, arriba del todo en la tabla, mirando a los ojos al liderato. Ha sido un tramo de un gran golf, donde ha tenido la virtud de sobreponerse a los errores desde el tee con algunos golpes de recuperación espectaculares y, al mismo tiempo, aprovechar las buenas salidas para dejarse opciones de birdie y rematar con el putt.
La vuelta estaba más que encarrilada, pero había que rematar la faena. Aquí es donde se complicaron las cosas. En el 13 mandó su salida al agua y, aún así, sacó un buen bogey, pero lo más doloroso llegó al final. Dos bogeys con dos tripateos en los hoyos 17 y 18 que le hicieron firmar una tarjeta de 69 golpes. No es un mal comienzo, ni mucho menos, pero es inevitable el sabor agridulce por la manera de acabar, sobre todo siendo en los greenes, especialidad de la casa. Una lástima, aunque a David le toca sacar todo lo positivo, que es mucho. Hoy ha demostrado que le puede hacer pocas al recorrido galo.
Tanto Rahm como Puig no han ganado aún medalla, pero tampoco la han perdido. Buen comienzo en los Juegos Olímpicos. El top 10 está en -4 y la medalla de bronce en -5. Todo muy a tiro todavía.



